sábado, 19 de agosto de 2017

Guerra en Venezuela


No veo por qué necesitamos esperar y ver que un país va hacia el comunismo debido a la irresponsabilidad de su propia gente. Henry Kissinger (respecto a Chile en 1973).

Venezuela se desliza hacia una dictadura, y como ha dicho el presidente Trump, Estados Unidos no se quedará parado mientras Venezuela se desmorona.
Mike Pence (Vicepresidente de los Estados Unidos, 2017).

Se han realizado numerosas comparativas entre la situación reciente y presente de Venezuela con lo sucedido en Chile en los años 70. Y es cierto que hay motivos para hacerlas, ya que los procedimientos seguidos por los grandes propietarios venezolanos y sus socios de las corporaciones norteamericanas para acabar con el gobierno popular y legítimo bolivariano, son muy similares a los que se pusieron en marcha en el país del cono sur a fines del siglo pasado. Desde una guerra económica para evitar el desarrollo de la nación y crear escasez y malestar en la población, al empleo de bandas paramilitares que tratan de amedrentar al personal, y, por supuesto, la guerra mediática que altera y adultera la realidad chilena de entonces y la venezolana actual. Difundida por las transnacionales de la desinformación, propiedad de los magnates dueños de la economía.
Sin embargo, hay diferencias. Partiendo de que el promotor de la revolución en Venezuela era un militar, por lo que esta se supo ganar y tener de su lado en su mayoría y en la mayoría de las ocasiones al ejército. De modo que la violencia castrense no abortase la voluntad del pueblo por el habitual uso de la fuerza y del terror. Porque aquí residía y reside el sustento de los gobiernos de Chávez o Maduro, en una enorme base social comprometida y activa, que no solo habla sino que hace, que no se queda en palabras sino que repercute en hechos. Y hace porque hay motivos, razones bien sustentadas y notorios resultados. 
Millones de sus compatriotas perciben correctamente a Chávez por ser el único presidente que ha prestado alguna vez atención a las zonas más pobres de la nación. Su gobierno representa una forma completamente diferente de organización social, en la cual las naciones del mundo deberían poner a la gente por delante de los beneficios, usando la riqueza de la nación para servir a la población trabajadora en vez de a los pocos privilegiados.
Ante este estado de las cosas, las clases privilegiadas no pueden tener otra, si quieren seguir con sus antidemocráticos e impositores planes, que desencadenar una agresión externa, similar a lo hecho en Libia y Siria. A ser posible una combinación de ataques mediante mercenarios y de intervención de la OTAN o de Estados Unidos. En este último caso, la de la entrada de estos dos actores, por medio de una acción fulminante que trate de derrocar a la presidencia. 
Pero las cosas no son tan sencillas, aun procediendo con estas tácticas tan habitualmente efectivas, como lo fueron en Irak y Libia, aunque en el texto que sigue no se perciban,  y siendo los agresores tan poderosos. Porque el rival no es menor, no es alguien que esté desarmado, tampoco desprevenido, pues llevan tiempo esperándolo, es además numeroso, correoso y en absoluto está ni va a estar falto de moral.
Lo que tenemos en frente, afortunadamente, se antoja muy complicado para los que tratan de vulnerar la legalidad democrática y la voluntad popular. Parece ser que se aprendió de los errores pasados de otros.

Referencias-Notas:
Michael Parenti. The face of imperialism. Paradigm Publishers. 2011, p.118

¿Es posible una guerra relámpago en Venezuela?



Los recientes señalamientos efectuados por el presidente estadounidense Donald Trump, sobre la posibilidad de intervenir militarmente Venezuela, han desatado un conjunto de afirmaciones desde la narrativa antichavista, conjugándose de esa manera la idea, bastante peligrosa, entre un grupo importante de promotores y seguidores del antichavismo, de que una "guerra relámpago" en el país sería posible, con el esperado "final feliz" de la deposición rápida del chavismo en el Gobierno.
Los enunciados de una guerra mediante intervención militar gringa en Venezuela son temerarios cuando vienen precisamente de venezolanos. Se han apreciado tal tipo de expresiones en redes sociales y en otros espacios de la mediática, irrumpiendo los argumentos de que una intervención militar norteamericana "es necesaria", "tendría como foco único el gobierno y las instalaciones militares", "sería un mal menor de cara a la crisis económica actual", "es un dolor necesario que será breve", o que "no afectará a la población por tratarse de un golpe rápido a unas frágiles fuerzas armadas venezolanas".
La creencia de que una guerra sería una breve aventura necesaria, no pueden ser producto de otra cosa que del desenfreno antichavista visceral, que descontextualiza los hechos detrás de los conflictos armados recientes en otras latitudes del mundo, bajo la autoría de Estados Unidos.
Sobre estos aspectos es necesario hacer una serie de apuntes. Digamos que las afirmaciones de bolsillo que siguen, son de conocimiento público y podrían ser consideradas para debilitar la falaz tesis de una breve "y feliz" guerra en Venezuela.

El mito de la guerra relámpago

No hay referentes recientes. Las guerras de Afganistán, Irak, Libia y Siria fueron diseñadas desde su planteamiento estratégico como guerras relámpago. Desde sus variantes que van desde el uso de fuerzas regulares (Afganistán e Irak) hasta el despliegue en el terreno de factores no regulares mercenarios (caso Siria y Libia), la participación norteamericana se presentó públicamente en el uso rápido y efectivo de la fuerza, para producir cambios de régimen en esos países y la pacificación de las fuerzas en los países bajo asedio. O al menos eso estaba en el tapete, era lo que se vociferaba, una vez que en EEUU se lidiaba con los costos políticos de tales guerras.
Pero lo cierto en el terreno ha sido la prolongación de tales guerras, durante más de una década en los casos de Afganistán e Irak, a su vez que el conflicto sigue en pleno apogeo en Libia y Siria, con las respectivas salvedades en todos los casos. El esquema de guerra prolongada made in USA, se ajusta plenamente al esquema de desarrollo armamentista y al empuje del complejo industrial-militar norteamericano y de los países que integran la OTAN, quienes necesitan que los conflictos sean prolongados. No hay un solo hecho bélico en era reciente que demuestre que EEUU efectivamente ejecuta guerras relámpago. De hecho, parece que no quieren que sean breves o que no han podido lograrlo en ninguno de esos países.
El factor de las fuerzas en el país asediado. Las fuerzas armadas venezolanas están, por mucho, mejor equipadas que la fuerzas militares regulares de Afganistán, Irak y Libia, antes de ser asediados. El ejército Talibán en Afganistán sufría un embargo de armas desde las últimas dotaciones gringas a mediados de los años 80, durante la Guerra de Charlie Wilson (Operación Ciclón) contra la URSS. En 2003 sobre Irak pesaban 13 años de embargo de armas, desde la "Tormenta del Desierto", cuestión claramente diseñada para debilitar y mellar sus fuerzas y líneas de defensa. Libia había desarticulado sus sistemas de armas, incluyendo las baterías de misiles Pechora, provenientes de la era soviética, y hasta 2008 sobre Libia pesaba un embargo de armas. Tuvieron que combatir aviones bombarderos y misiles Tomahawk, con baterías de poco alcance.
Con una reciente actualización en los sistemas de armas en Venezuela, las capacidades instaladas son bastante superiores a la de esos países, destacándose en esa existencia, aviones cazas estratégicos Sukhoi, un importante parque de Tanques T-72 y vehículos multipropósito y sistemas artillados Ural 43206. Por otro lado, los sistemas portátiles antiaéreos (codiciados por todo ejército regular e irregular en el mundo) 9K38 Igla, los sistemas de defensa aérea S-125 2M Pechora (de reciente generación) y el apetecido sistema S-300, destacándose en ese elemento el hecho de que Venezuela fue el primer país del mundo que recibió de Rusia tal sistema de armas, antes que Irán y Siria. Dotaciones similares de armas en los países señalados, hubieran hecho la historia bastante diferente.
Es difícil opinar sobre la moral y cohesión de las fuerzas en el terreno en cada uno de los países señalados. Incluso es difícil opinar en ese ítem en el caso venezolano, sin conocer la FANB a profundidad. Pero un dato que sí hay que subrayar es que las fuerzas armadas venezolanas, entre tropas profesionales, reserva activa y milicias, es una fuerza de 500 mil hombres y mujeres en armas, una cifra dos veces superior a las fuerzas sirias al momento del inicio del conflicto. Otro detalle que no hay que desestimar.
El concepto de defensa estratégica de Venezuela. La filosofía de defensa estratégica de Venezuela en tiempos de chavismo transformó su enfoque medularmente, posicionándose el concepto de "Guerra Popular Prolongada". Un esquema enmarcado en el entramado de la guerra irregular, de desgaste de fuerzas invasoras mediante la lucha de resistencia, aprovechando la ventaja del local y mediante el empleo de la fuerza de tipo escurridiza. Este no es un dato menor. Las fuerzas armadas venezolanas no están configuradas para el solo uso de la fuerza en condiciones regulares, también infieren la guerra irregular como un tipo de planteamiento que eleva los costos económicos y políticos del agresor. Una cuestión clave tratándose de un escenario hipotético de intervención gringa en Venezuela, a pocas millas náuticas de EEUU y en plena plataforma continental americana.
"No es lo mismo llamar al demonio que verlo llegar"
El desgaste del frente interno del adversario. Una eventual intervención militar en Venezuela, en tiempos de prolongada paz en casi toda la región, en lo que a la política norteamericana respecta, dista mucho de la visión de la guerra en países distantes para EEUU, como suele ocurrir en Oriente Medio, con sus realidades y de cara a la estigmatización de la maquinaria de propaganda norteamericana contra el mundo islámico. El caso venezolano da vuelta de hoja dramáticamente a ese elemento. Lo cual supone que el rol de las fuerzas venezolanas es resistir y prolongar el conflicto, para debilitar el frente interno (la opinión pública) en EEUU.
Sumemos a eso el contexto de caos subregional que desataría una intervención en Venezuela, bien sea por fuerzas regulares o mercenarias. Una cuestión políticamente inmanejable, que caotizaría Sudamérica y el Caribe, tanto en la proliferación de elementos de fuerza, como en la cuestión humanitaria. El Caribe podría parecerse al Mediterráneo con crisis de refugiados y todas sus derivaciones. Dicho de otra manera, para que Venezuela desarmara la guerra e inhabilitara al agresor, tendría que prolongar necesariamente el conflicto, como opción para repeler la intervención por vías políticas tambaleando las estructuras formales norteamericanas. Es esa una vía posible para ganar la guerra, dado el tamaño militar de EEUU, sumamente superior a las fuerzas regulares venezolanas.
La situación humanitaria interna. Hacemos un alto a las afirmaciones para una reflexión. Es insólito que seguidores de la oposición venezolana avalen un conflicto armado en Venezuela, bajo la ilusión de que la población sufrirá mínimo daño. Más insólito todavía es que esos seguidores de la oposición sean sectores descontentos con la crisis económica y que sufren enorme malestar por la intermitencia de productos básicos en los anaqueles. Definitivamente no tienen idea de cómo se vive en un país en guerra.
Las guerras en Irak, Libia, Siria y Afganistán pasaron por un proceso de destrucción total de las infraestructuras vitales, cadenas de bienes y servicios, empresas medulares y hasta servicios públicos básicos, relegando a la población entera al caos, hambre y carencias, deliberadamente, para que abandonen los territorios y se inhiban de resistir. Las probabilidades de morir en las guerras actuales son más altas estando en el lado civil que en el lado militar del conflicto. Son sumamente reseñadas también las bajas por "daño colateral", como las que actualmente se ven en Siria y las que fueron tristemente célebres en Libia, bajo los "bombardeos humanitarios" que abrían paso a los mercenarios en ese país y que arrasaron población civil. Las historias son interminables.
El común denominador en las guerras de los países señalados es que la crisis humanitaria es en esencia prolongada, más incluso que las escaramuzas militares. Un ejemplo emblemático es el caso de Afganistán. Aunque EEUU se declaró militarmente vencedor, depusieron al gobierno Talibán y aunque controlaron gran parte del territorio, casi 15 años después EEUU tuvo que negociar con los talibanes en armas, para pacificarles y crearles espacios políticos, reconociendo su persistencia como milicias tribales que controlan territorios. Aunque la guerra en Afganistán no es hoy lo que una vez fue y las tropas de EEUU en el país son mínimas, todavía salen cientos de miles de refugiados afganos productos del desastre humanitario que aún persiste. Se suman a los cientos de miles que salen de Siria, Libia y el África subsahariana. No hay soluciones relámpago a las crisis humanitarias de las guerras actuales.

Apunte al pie de página

La única guerra que se gana es la que no se pelea con las armas. Necesario es desarmar la guerra, antes que ella sobrevenga, para no lidiar con la tragedia del baño de sangre impuesto por los amos, la élite que intenta avasallar y capturar los recursos venezolanos en una vorágine típica del sistema de dominación norteamericana.
La tragedia de los conflictos armados debe ser sopesada más allá de orientaciones políticas. Y así debe analizarse la amenaza de Trump. La narrativa del antichavismo que ha logrado colocar un segmento (pequeño, pero no menos importante) de venezolanos a favor del conflicto y la intervención, imbuidos en la fantasía frenética y en la ignorancia de la guerra, es también una tragedia, que es políticamente necesario recalcular. No es un factor a banalizar. Reviste en sí mismo un problema serio de orientación política, que desdibuja el sentido común político. En Venezuela sólo hay un proyecto de país: el del chavismo. El del adversario es por otro lado un proyecto de colonia y hay quienes abiertamente y sin desparpajos se subordinan a él, bien sea apoyando, o bien sea legitimando los asomos de intervención militar cortesía de Mr. Trump.
Con la guerra, se abren posibilidades casi infinitas y es virtualmente imposible predecir si será relámpago o no, aunque casi siempre no es así y los indicios apuntan a que en el escenario venezolano, no será así. Y sobre quienes insisten en aupar la fantasía de la intervención, cabe entero el refrán popular: "No es lo mismo llamar al demonio que verlo llegar".

http://misionverdad.com/COLUMNISTAS/es-posible-una-guerra-relampago-en-venezuela

lunes, 14 de agosto de 2017

Cómo y por qué se lleva a un país a la guerra: el caso de los Estados Unidos


Estados Unidos ya emergía como una potencia mundial a comienzos del siglo XX tras su expansión territorial y su gran crecimiento económico e industrial. Y la Primera Guerra Mundial  supuso una enorme fuente de ganancias para las compañías norteamericanas, debido a que se requería todo tipo de productos para abastecer las necesidades urgentes de los contendientes: desde alimentos a toda clase de armamentos, materiales o equipos. No solo suministraron a los  países combatientes, especialmente a Gran Bretaña, sino que también lo hicieron a los mercados tradicionales de estos, que ahora habían quedado sin poder ser abastecidos. Hacia abril de 1917 habían enviado mercancías a Europa por un valor superior a dos mil millones de dólares, esto era mucho dinero y un motivo muy serio para que desde el mundo de los negocios y desde el gobierno vinculado a él se decidiese un apoyo decidido hacia la contienda. El presidente Wilson, antes con un discurso pacifista,  fue muy claro ya en 1917 respecto a atender los deseos del poderoso sector empresarial, incluido el uso de la violencia, olvidándose del mercado libre y de la libre competencia:
Las concesiones obtenidas por los financieros deben ser salvaguardadas por los ministros del Estado, incluso si la soberanía de naciones remisas fuese ultrajada en el proceso… las puertas de las naciones que están cerradas deben ser echadas abajo (Zinn, 2003).
La política exterior estadounidense en el mundo tal cual, desde entonces hasta ahora.
En la guerra, como es habitual, nadie jugaba  limpio, los británicos bloqueaban los puertos a Alemania y Alemania utilizaba la nueva tecnología militar, los submarinos, para controlar el flujo marítimo. A su vez EE.UU. en modo alguno se mantenía neutral, enviando armas a Gran Bretaña.
En Norteamérica se estaban extendiendo, y ganando apoyo social, las organizaciones que defendían los derechos de los empleados y de los que poseían menos bienes. Esto preocupaba profundamente al mundo de los negocios, que temía seriamente perder el control sobre la sociedad. Como la élite económica no parecía que ganaba  muchos adeptos por sus “buenas acciones” y por su “ejemplo”, pensaron que seguramente la guerra pondría fin al pensamiento crítico y reivindicativo, al imponerse por la fuerza los sentimientos nacionalistas, belicistas e intolerantes que brotan cada vez que suenan las trompetas de la guerra.
El presidente norteamericano Woodrow Wilson había  prometido ser neutral y no entrar en esa guerra antes de ser elegido en las elecciones. Pero el sector empresarial y financiero presionaba a favor de la guerra, porque además de suponer un gran negocio serviría para tener controlada a la población de su país; que cada vez estaba más  insatisfecha y desencantada por la crisis que se extendía por la nación.
Estados Unidos tenía un importante problema respecto a entrar en la guerra en Europa a favor de algún contendiente, en este caso del lado de Gran Bretaña y contra Alemania, pues había unos ocho millones de personas de descendencia germana y cuatro y medio de procedencia irlandesa, que no tenían precisamente mucho aprecio a los ingleses. Para cambiar la opinión pública, de forma que una población contraria a entrar en un enfrentamiento con los europeos se convirtiese en una nación dominada por la histeria y la intolerancia, se requirió de una intensa manipulación de las mentes de los norteamericanos.
En abril de 1917 se creo un Comité de Información Pública, respaldado y promovido por el Gobierno y las corporaciones, al frente del cual estaba George Creel. Su misión era ganar apoyo y entusiasmo hacia el reclutamiento de soldados y hacia la guerra, a la vez de denigrar y acusar de traición a los contrarios a ella. Para llevar a cabo esta tarea contrataron a expertos en temas psicológicos, como el propio sobrino de Freud, Edward Bernays, con el objetivo de realizar un trabajo científico y efectivo sobre el control del pensamiento de la población. Vemos, por tanto, que no fue la Alemania nacionalsocialista  la inventora de tales prácticas. Edward Bernays explicaba cómo comprendiendo determinados comportamientos colectivos del ser humano, estos pueden utilizarse para  realizar un control sutil sobre la población de un país:
Si entendemos el mecanismo y los motivos de la mente en grupo, ¿no es posible controlar y adoctrinar las masas de acuerdo a nuestra voluntad sin que ellos lo sepan? (Lendman, 2012).
Es entonces cuando de desarrolla y se pone en práctica la llamada “ingeniería del consenso” o “la fabricación del consenso”, haciendo referencia a estas técnicas de engaño y manipulación de los ciudadanos. Esto se hizo mediante los medios de comunicación, principalmente prensa, y también mediante mítines y grandes concentraciones; donde los oradores y todo el espectáculo que les acompañaba trataban de atraer a la gente. El psicólogo social Alex Carey explicó el porqué de este desarrollo de las técnicas de propaganda y persuasión:
El siglo XX se ha caracterizado por tres acontecimientos de gran importancia política: el crecimiento de la democracia, el crecimiento del poder de las corporaciones, y el crecimiento de la propaganda de las corporaciones como medio de proteger este poder contra la democracia (Lendman, 2012).
Es el miedo a la democracia, a los deseos y voluntad de la población, lo que impulsó que se crearan y financiaran estas organizaciones con el fin de precisamente poder controlar el pensamiento y el comportamiento de los ciudadanos. El dominio que ansiaban y lograron tener las corporaciones es antidemocrático, y, por tanto, no se puede esperar que las personas aprueben algo que les va a perjudicar de forma muy notoria. Por este motivo se requiere de técnicas de manipulación, de engaño, ya que la violencia está mal vista y al final se vuelve poco viable y cara. Por el contrario, el mostrar un mundo favorable a los intereses de las grandes compañías económicas y en el que la población terminase creyendo, dejando su responsabilidad como ciudadano en manos de otros que tomarían todo el poder, sería y será el objetivo de estas campañas de relaciones públicas; en las que se invirtieron y se siguen invirtiendo enormes sumas de dinero y medios. El cine, la televisión, la prensa, la radio o la opinión de intelectuales, famosos o artistas contratados a propósito, tendrán un enorme poder de captación y convicción, arrastrando incluso a quienes en principio no mostraban ningún interés. Contra quienes denuncian o rechazan los motivos reales por el que se realizan estas campañas y no se dejan engañar o sobornar, se aplicará bien la censura, la descalificación pública o incluso la violencia, ayudado por cambios legales que recorten las libertadas y los derechos humanos. Todo esto se llevó a cabo con determinación en Estados Unidos en el periodo anterior y durante la Primera Guerra Mundial, y se continuaría haciendo en todas las guerras siguientes hasta el presente: la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea, la de Vietnam, Yugoslavia,  Afganistán, Nicaragua, El Salvador, Irak, Libia, Siria…

De mi obra Justificando la guerra (2012).

jueves, 3 de agosto de 2017

El temido proceso democrático en Venezuela


España es un país de una pobre memoria, forzada por los terribles hechos que sucedieron años atrás y llegan, de un modo u otro, hasta el momento presente. Sus dirigentes no tenían otra si querían permanecer en el poder conseguido mediante métodos tan violentos y que fue transmitido a sus descendientes y compartido en parte con aquellos que decidieron ser sus sirvientes, como ocurrió esto último en la denominada Transición con el archimencionado y sobrevalorado consenso.
Tantos años de dictadura, con un férreo control sobre el pensamiento y la enseñanza, provocaron una gran falla y un gran olvido,  que favorecieron el mantenimiento de la situación de privilegio de una minoría que llevó a cabo una matanza contra sus paisanos con el fin de que perdurase su situación exclusiva, y la de una mayoría viviendo en la precariedad. Los elevados niveles de pobreza de la sociedad española y su ignorancia sobre sus causas, como es la relación existente con el golpe militar de 1936, son frutos nada casuales de este devenir histórico.
Con buen conocimiento y criterio indicaba el intelectual y diplomático español Gonzalo Puente Ojea que: "el proceso de la transición política española podría calificarse como una frustración de lo posible." Se legitima lo que impone el régimen franquista, por ejemplo la monarquía, y a quienes lo mantuvieron y empujaron, la burguesía empresarial y financiera. Controlando el país los mismos que lo hacían antes de la llegada de la digamos ya por costumbre democracia.
En la historia política de España, tan desconocida para sus habitantes, destaca que en las dos Repúblicas que han existido, en 1873 y 1931, se crearon gobiernos provisionales que convocaron elecciones generales a Cortes Constituyentes.
Ambas Repúblicas quisieron fundarse en 'la legitimidad de un proceso constituyente' iniciado con una consulta basada en el sufragio universal ejercido 'sin restricciones' de las libertades de expresión, asociación y propaganda en condiciones de igualdad. 1
No vamos aquí a mitificar estos gobiernos, porque representaron fundamentalmente a las clases altas, cuyo interés residía en buscar cotas de poder en un país anticuado; estoy hablando, claro, de la burguesía. En el caso de la Primera República esto es más notorio, donde bajo una cobertura de supuesta modernidad, los liberales querían hacer su gran negocio quitándo propiedades a una gran terrateniente, la Iglesia, pero lo que es mucho más grave, usurpándolas del bien de todos, de los comunales; motivo principal por el que ocurrieron guerras, especialmente las carlistas.
Sin embargo, sí diremos que especialmente con la segunda se buscó acabar con o cambiar  viejos y arraigados males sociales relativos al abuso de determinadas clases sociales, que pervivían por tradición obligada y forzada con todas sus consecuencias.
En marcado contraste con la legitimación fundada en todos los mecanismos de la representación democrática, las 'Constituciones monárquicas' de 1876 y de 1978 fueron el producto de fórmulas urdidas por personas designadas digitalmente desde Gobiernos continuistas derivados de 'golpes militares' -uno próximo en el tiempo, otro sufrido cuarenta años antes-. Ningún tratadista serio discute el hecho de que en 1976-1978 'no existió proceso constituyente democrático.' 1
Para este menester era y es necesario la participación de toda la sociedad, no solo de los sectores privilegiados, y así  puedan elegir a sus representantes y estos elaboren la base del sistema social y jurídico de la nación, es decir, la creación de una constitución.
Es esto lo que se hizo en Venezuela en 1999 y hoy se sigue haciendo con sus elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente.
El que ustedes oigan hablar tan crudamente mal de lo que ocurre en Venezuela se debe a esta circunstancia, a que allí se están poniendo las bases de un proceso, no aparentemente sino verdaderamente, democratizador. Y quienes han vivido y siguen viviendo en estas regalías, no toleran que quienes hasta hace poco eran sus obligados sirvientes, cambien su situación y sean iguales en derecho y hecho. El motivo es noble, admirable y justo, la reacción de los que no quieren un mundo así, sino uno de esclavos y amos, no lo es.
Y en esta exasperación de los hasta ahora dueños, Ángeles Díez ve que en las altas esferas de España hay gran temor a lo que sucede en Venezuela, pues expone demasiado claramente las vergüenzas propias; no vistas por muchos españoles debido a su persistente adoctrinamiento que ha generado un tan llamativo como triste analfabetismo político, que los anula y esclaviza.
El miedo español es un miedo neofranquista y tiene su origen en una Constitución sin Asamblea Constituyente. La historia de nuestra Constitución es la historia de un apaño, de una componenda entre las élites franquistas y las nuevas élites socialistas y nacionalistas, ambas conectadas por finos hilos geoestratégicos a los intereses estadounidenses. 2
La consecuencia directa de la participación política de la gente en la defensa de sus vidas es la clara mejoŕia de estas, como ocurrió en el país del Sur de América. De una situación de olvido y abandono, abandonados en su miseria, a la contundente reducción de la pobreza y el acceso a los recursos y beneficios de su país, antes coto de unos pocos. Quienes traten de contarles que los Gobiernos de Hugo Chávez y ahora el de Nicolás Maduro están arruinando Venezuela y son responsables de sus males económicos y políticos, les están engañando. Estas administraciones son las causantes de su progreso, pese a los palos y bombas en las ruedas que ponen otros, los opositores. Para un mayor conocimiento sobre los problemas de la economía venezolana les dejo este informe para su reflexión.
Pero esa recuperación de la soberanía popular que significó la Constitución de 1999 sólo podía estabilizarse con la mejora de las condiciones de vida al tiempo que se desarrollaba una cultura política de participación real y efectiva. Ambos procesos, mejora económica y participación política, son los que han dado y dan legitimidad al gobierno bolivariano. Son las bases del poder popular que derrocó al golpe contra el gobierno bolivariano en el 2002. 2
Que el movimiento chavista resista contra  viento y marea a la violencia ejercida por los adinerados locales y extranjeros, y sus desalmados sicarios, tiene relación con lo dicho. Una simbiosis entre pueblo y gobierno tremendamente complicada de destruir, debida no a la propaganda sino a la cooperación.
Millones de sus compatriotas perciben correctamente a Chávez por ser el único presidente que ha prestado alguna vez atención a las zonas más pobres de la nación. Su gobierno representa una forma completamente diferente de organización social, en la cual las naciones del mundo deberían poner a la gente por delante de los beneficios, usando la riqueza de la nación para servir a la población trabajadora en vez de a los pocos privilegiados. 3
El que el movimiento bolivariano represente esta forma diferente de gobierno y organización social en el que prevalece el bien común sobre el beneficio y el egoísmo particular, eleva las iras y miedos de los magnates de la economía, que irritados mueven sus transnacionales de la desinformación,  los medios de comunicación, que demonizarán y atacarán sin piedad entonces a Chávez y ahora a Maduro, haciéndolos pasar por tiranos despiadados. Es lo que nos recordaba por propia experiencia Malcolm X, si no estás atento te harán odiar al oprimido, o a quien lo defiende, y amar al opresor, para eso son los dueños de las cadenas de radio, prensa o televisión.
Lo que se vislumbra para Venezuela es una historia tan conocida como desconocida, es la de la misma historia humana. Los que avasallan y explotan a los demás frente a la resistencia a la tropelía. Va a depender del coraje y sabiduría de los que comandan Venezuela y su gente, que no es escasa; así como del apoyo y exposición de los hechos reales, no de las mentiras mediáticas, que hagamos los habitantes occidentales de cara a nuestros paisanos, del bando o país de los agresores.
El deber del Gobierno es tratar de evitar que estalle una guerra; el nuestro es sobrevivir a lo que venga y defender a nuestra gente más vulnerable. El eslogan "La constituyente garantizará la paz" suena bello, hermoso y hasta con ribetes poéticos, pero es importante ir sabiendo que en estos días puede ocurrir exactamente lo contrario: estamos siendo desafiantes y atrevidos y eso nos lo van a querer cobrar. Darle un vuelco a la historia, y sobre todo ponerla a saltar hacia adelante, es algo que casi nunca sale gratis. A este pueblo lo han castigado por su altivez y su gallardía, y no hay nada que indique que ahora nos van a tratar mejor. 4
Como sabiamente nos aclara la situación José Roberto Duque: Es buena la soñadera pero viene un tiempo de piedra, concreto y más de un candelorio.
Es bueno soñar pero vienen tiempos crudos, de sufrimiento y muerte, porque acecha la victoria que ellos tanto temen.
Y es bueno recordar que lo que se juega en Venezuela es algo grande e importante, no solo para ellos, pues lo es para el mundo entero. Es el que los recursos y las riquezas de una nación lo sean para sus legítimos dueños, todos y cada uno de los habitantes de ese país, y no para llenar todavía más los inabarcables almacenes de la codicia de las familias más ricas, las corporaciones. Y se juega también que pasemos definitivamente de un mundo unipolar, de un intolerante y usurpador imperio, a otro multipolar, donde pueda aflorar la diversidad,  donde se reparta con algo más de igualdad la riqueza, donde se escuchen las esenciales voces acalladas y donde impere la razón y cierto aprecio por la justicia. 
Un mundo tan normal como debería ser y resulta no serlo.

PS:


Referencias-Notas:
1. Gonzalo Puente Ojea. Elogio del ateísmo. Siglo Veintiuno Editores, S.A. 1995. pp. 330-392.
2. Ángeles Díez. ¿Quién teme a la Constituyente venezolana? forocontralaguerra.org. 28.07.2017.
3. Michael Parenti. The face of imperialism. Paradigm Publishers. 2011, p.118.
4. José Roberto Duque. ¿Y ahora qué viene?
 http://misionverdad.com 30.07.2017

domingo, 30 de julio de 2017

Reporteros de guerra


La imagen del reportero de guerra está idealizada, mitificada, ajena a la oscura realidad bien presente y que se oculta.
No se trata de gente valiente, honesta, con principios morales o preocupación humana o solidaria alguna, salvo raras excepciones que confirman la regla y que estas sí serán silenciadas.
Estamos ante la cotidiana y tenebrosa labor del propagandista, del colaborador en la destrucción de países y comunidades enteros-as. Un-a embuster@ y espía a sueldo que tiene un papel clave en el engaño de las poblaciones de las naciones agresoras, que sin su labor sería tarea imposible la acción  bélica; pues  el agresor necesita siempre alguna justificación para legitimar lo que hace, y esta gente se la da a sabiendas de que no están diciendo la verdad, sino enmascarándola, invirtiéndola, edulcorándola, haciendo lo que haga falta para servir a los intereses de sus amos que los cuidan y mantienen con tal propósito.
Uno de los mitos e icono del reportero de guerra para los medios corporativos es Arturo Pérez Reverte. No podía haber mejor ejemplo de discrepancia entre imagen, discurso y lo que ocurre.

LOS FOTÓGRAFOS DEL SECRETO EN LA SIRIA "REBELDE", por Tamer Sarkis.


No todos los mercenarios que han cruzado hacia Siria desde el inicio de la Operación transnacional de acoso, entraron con plomo, misil y explosivo. El Gobierno sirio calcula que, durante los últimos dos años y medio, alrededor de 600 periodistas han entrado ilegalmente con encargo de idealizar a los grupos confesionalistas actuantes. “Redactores”, “reporteros”, “filmadores”, “corresponsales”…; todos aseguran profesar al menos una de estas categorías, y, sobre todo, ser “independientes”.
Pero la independencia se disuelve en el ingreso dinerario condicionado a las directrices impresas por los Amos: fondos de inversión norteamericanos en los casos de El Mundo y El País, mecenas sionistas locales en el caso de El Periódico de Catalunya, o los Saud y sus franc-negocios en el caso de Le Monde.

No entienden de Siria, pero llevan guión…, que repiten. Algunos de estos mercachifles de la tinta se complacían, en Libia, auto-fotografiándose junto a los “rebeldes”. Posaban sonrientes, solidarios todos en el común negocio. Y es que aquellos primeros rebeldes fueron buscavidas anti-sociales reclutados por Italia y Francia y entrenados en campos al Sur. Mientras estos segundos parásitos que se les adhirieron, han sido entrenados en las Universidades del pragmatismo y preparados para competir en la “cultura de las oportunidades” sobre cuya sangre y fango se arrastra la sociedad de la supervivencia. Esa sociedad que esos torpedos humanos pregonan por exportar.

Todo el horror que estos “cooperantes” cargan en la mochila, se destapa cuando el Ejército Árabe Sirio, quien a pasos de gigante recupera territorio, libera un área y los captura. Semanas, meses, años…, de filmaciones y fotografías quedan a la vista. Varieté de macabrerío: decapitaciones, quema de pueblos, tiro en la nuca, degollamientos, flagelaciones, descuartizamientos. Colecciones completas. Alegan los periodistas entonces que fueron obligados a las tomas. “¿Forzado?: pero tú has ido escribiendo artículos, reportajes…, durante todo este periodo de loas a “la insurgencia”; ¿no has podido entre-meter aunque sea un párrafo donde traslucir esta escabechina?. ¿Acaso tus supuestos censores sabían castellano?. Tú has estado comunicándote con “occidente” a través de video-conferencia, de teléfono… Tú has estado enviando a tu prensa series de documentos audio-visuales y de montajes, de video-collages… ¿Y ni una mención a esto?. De esta bestialidad, ¿ni una brizna?”
Alberto Pradilla, con los sicarios en Libia
En ocasiones, los energúmenos piden por su cuenta el registro de “memoriales de gestas” a esos amigos suyos profesionales de la comunicación. Otras veces, es la mano que paga a los asesinos –en el fondo idéntica mano propietaria del Capital de prensa- quien quiere pruebas objetivas de los progresos, y se las encargó al periodista ya antes de su partida desde civilizadas tierras occidentales.
Va a ser denunciada y esperamos que juzgada esta complicidad periodística en ocultar las atrocidades que su “pueblo rebelde sirio” de celuloide ha ido infligiendo a todo el Pueblo de Siria (a nuestras gentes lugareñas, no importa si pro-gubernamentales, baasistas, opositoras, etc.). Como estamos seguros del caso omiso por parte de los Estados español, francés, británico, etc., pedimos a las autoridades sirias que no permitan la repatriación de esta gentuza venal. Siria tiene ya que ir empezando a ponerlos uno tras otro ante los tribunales. En los Estados Unidos, uno puede perfectamente ir a la silla por ocultación deliberada y colaboración activa jactanciosa con este tipo de masacres, de las que además uno produce y acopia las pruebas que se recrea en capturar, como si de una película gore se tratase.
La ironía reside en que decenas de estos apologetas del lumpen-gremlinguismo involutivo, terminan verdaderamente secuestrados en mitad de riñas entre hordas rivales. Es el caso de un alma hueca -un tal Espinosa- caza-recompensas a sueldo del diario El Mundo y quien hace ya meses cayó en manos del DARSH (Estado Islámico de Iraq y del Levante), quien se lo llevó a su guarida. A él y a los compinches del Ejército Libre de Siria que le hacían al periodista de “escolta personal” (definición textual usada por la prensa sionista). Resulta –todo acaba sabiéndose en este asesino baile de disfraces-, que la esposa del Mundano reaccionario dirigido por Losantos es nada menos que la estrella del blog Periodismo Humano Mónica Prieto. Quien ha estado, durante estos tiempos de ataque, sita en el conato emiral islámico de Bab Amru (Homs), postulándose como activista revolucionaria de ultra-izquierda.
Las peroratas auto-filmadas de esta tipa no llegan a la verosimilitud de The Blair Witch Project o de REC. Durante 24 minutos habla ella en primer plano, asustada por los bombardeos aéreos “del Régimen contra la población civil”, “bombardeos” que en ningún momento son puestos ante el objetivo. Y sin duda haberlos haylos. Pero son bombardeos contra el tipo de “población civil” que encargaba a su marido registros documentales de bravuras y sable. Cuenta la leyenda urbana que hubo un zoólogo que encerró a un gato en una casa en miniatura con objeto de estudiar su comportamiento. El científico se implicó tanto en su experimento, se recreó hasta tal punto en el secuestro y sometimiento del animal, que, en su deria, él mismo acabó sobreviviendo preso entre los muros de la maqueta. Ajo y agua, “señorita”. O zetah con sésamo.
Nota: Texto de Tamer Sarkis y fotos tomado-as del blog de Carlos Tena: https://tenacarlos.wordpress.com/2013/12/19/los-reporteros-de-la-siria-rebelde-un-articulo-de-tamer-sarkis-sociologo-y-escritor/#comments

martes, 25 de julio de 2017

En Venezuela protestan las clases privilegiadas, los más ricos


Por Luis Britto García.
CUANDO LOS RICOS PROTESTAN  (1.03.2014).

Decía el novelista colombiano William Ospina que en todo el mundo los ricos celebran y los pobres protestan, mientras que en Venezuela los pobres celebran y los ricos protestan. Nuestros privilegiados se sublevan  contra todo el que gana elecciones: en catorce años el bolivarianismo triunfó en 18 de 19 consultas inobjetables. La oposición las desconoció todas, salvo un referendo donde obtuvo pírrica victoria, o aislados triunfos en elecciones locales.  En los comicios del 8 de diciembre de 2013 los bolivarianos ganaron  240 de 337 alcaldías: no es raro que los disturbios se concentraran primero en 18, luego en 8, finalmente en 6 alcaldías opositoras de población de clase media. No es gran hazaña bloquear a los vecinos acomodados con barreras de basura incendiada bajo la solícita protección de autoridades y policías locales. Algunos sicarios abalean a sus propios manifestantes por la espalda o abaten bolivarianos desde  edificios. Incendian medio centenar de metrobuses y varias centrales eléctricas. Caen víctimas de ambos bandos: lo que interesa al sicariato es la víctima, materia prima para las transnacionales de la desinformación. Adoradores de la muerte ahorcan muñecos como los que anuncian las atrocidades del Cartel de Sinaloa.

Comenta sagazmente Alejandro Fierro que “De ser cierto el relato de los medios internacionales sobre el hartazgo de la juventud, hace tiempo que el chavismo tendría que haber sido derrotado en las urnas, puesto que el 60% de la población venezolana tiene menos de 30 años”(Other News, 20-2-2014). Reciente encuesta de GIS XXI aporta datos esclarecedores: 79% de los jóvenes entre 14 y 24 años estudia; 67% de ellos en instituciones públicas y  gratuitas. 90%  considera que los estudios le aportan muchas o bastantes oportunidades. 73% aprecia que el mejor sistema es la bolivariana democracia participativa; 6%, la democracia representativa, 6% la dictadura. 60% piensa que el mejor sistema económico es el socialista; 21% el capitalista. Añadamos que  nueve millones y medio de venezolanos -uno de cada tres- estudia, y uno de cada diez en Educación Superior. Si la mayoría del estudiantado apoyara la protesta, el gobierno caería en horas bajo el empuje de la tercera parte de la población. Pero según elGuinnes World Book Records 2008, somos para ese año elpaís más feliz del mundo. De acuerdo con la EncuestaGallup 2010, somos el quinto país más próspero del mundo. Conforme al Happy Planet Index, Venezuela presenta para 2010 una marca de  Bienestar Experimentado de 7.5 sobre 10,  lo cual la empata con Suiza y lo coloca apenas por un decimal por debajo de Noruega. En una década hemos disminuido la pobreza en más de treinta puntos; somos el país con menor desigualdad social de la Latinoaméricacapitalista. No es un cuadro de frustración o falta de expectativas. Masivas manifestaciones de mujeres, estudiantes y campesinos bolivarianos recorren el país sin que las agencias internacionales las registren. En Venezuela alborota una minoritaria combinación de lumpen violento con clase media que sólo respeta elecciones cuando las gana. 

Encuesta publicada el 24 de febrero por Hinterlaces arroja todavía más luz. 42% de los consultados opina que Maduro debe concluir su mandato; 29% considera que sólo podría salir por referendo revocatorio; apenas 23% elige la opción de “salir a la calle”: una mayoría de 71% apoya por tanto la institucionalidad. Sobre la economía del país, 35% reclama “mano dura contra los acaparadores y especuladores”; 29% “una alianza entre gobierno nacional y empresa privada”; de nuevo apenas un minoritario 22% se pronuncia por la “salida ya” del Presidente.

La dirigencia  de cuarentones que promueve disturbios no sólo no representa a la juventud ni a la mayoría del país: ni siquiera representa la mayoría de la oposición. Leopoldo López, quien desencadena la violencia el 12 de febrero azuzando una multitud para que destruya el edificio de la  Fiscalía y luego desaparece, llegó de tercero en las elecciones primarias para candidaturas presidenciales. María Corina Machado, febril partidaria de la línea incendiaria, no obtuvo ni 2% de la votación en ellas. Ambos compiten  en  riña de protagonismo para arrebatarle el liderazgo de la ultraderecha a Capriles, quien declaró que el gobierno no se conquista con disturbios de calle, luego de haber convocado uno que dejó una docena de muertos. No respetan la democracia ni siquiera entre ellos.

En 2002 el gremio patronal Fedecámaras impuso por golpe de Estado a su Presidente como dictador por 72 horas; intentó quebrar al país con un cierre de empresas o lock out de más de dos meses y cortó la distribución  de alimentos. La actual oleada de violencia arranca después de que el empresariado desvanece en importaciones fantasmas 50.000 millones de dólares que el gobierno les otorga  con tasa de cambio privilegiada; luego de que los negociantes inician una guerra económica con desabastecimientos estratégicos y sobreprecios usurarios, y en cuanto  el gobierno la contrarresta con una Ley de Precios Justos que fija tope de 30% al beneficio comercial ¿Las protestas reclaman otros 60.000 millones de dólares vaporizables? ¿Legalizar beneficios de 1.500%? ¿Una nueva dictadura?

¿O son  desesperado llamamiento al Golpe de Estado o la intervención extranjera? El último y más violento foco de disturbios se concentra en algunos municipios del fronterizo estado Táchira, puentes de una prolongada infiltración paramilitar ¿Excusa  una invasión que secesione el rico Occidente de Venezuela? ¿La recolonización de la Patria de Bolívar? Todo  se puede esperar de quien cree tener derecho a todo sin contar con el voto de nadie.

PS:
Venezuela, la rebelión de los ricos.

http://luisbrittogarcia.blogspot.com.es/2014_02_23_archive.html

martes, 18 de julio de 2017

18 de julio: ¿Día del Alzamiento Nacional o de la colonización de la propia España?


Le dediqué hace unas fechas varios capítulos a un  suceso no nuevo en la historia de España, pero que ha marcado profundamente el devenir de esta durante el siglo XX y hasta el tiempo presente. Me refiero a la guerra de África, un fenómeno ya viejo porque las incursiones e invasiones y el establecimiento de colonias era una constante en el pasado de esta nación. Decía entonces que La guerra colonial que desató España contra Marruecos tras la pérdida de Cuba y otras colonias, como Puerto Rico, Guam y Filipinas, a finales del siglo XIX, tenía como objetivos, entre otros, mantener el carácter imperial de un país que perdía poder a nivel internacional y, a su vez, también continuar con el estado de privilegio y corrupción de unas clases militares y económicas que se enriquecían con la guerra. Las potencias europeas se repartían África y España entró en la puja, permitiéndole intentar hacerse con el control de la zona norte marroquí, una zona montañosa donde estaban Ceuta y Melilla; el sur quedaría en manos de Francia. Esta campaña de invasión comenzaría en 1909.
Ramón J. Sender, uno de los grandes novelistas españoles de todos los tiempos y también de la literatura mundial, narró esta contienda a la que no iban los hijos de los más  pudientes, que pagando cierta cantidad -entre dos mil y seis mil reales- podían librarse total o parcialmente de ella, escribiendo una obra maestra relatando tales hechos y mostrando el verdadero horror de lo que sucedía y se ocultaba.
De lo que no eran tan conscientes los españoles era de que ese mismo horror les iba a llegar a ellos con toda su crudeza. Cuando los militares destinados en aquel continente, los africanistas, aplicaron los mismos métodos de terror que allí ejercían sobre sus paisanos.
Es cierto que hubo protestas ante la movilización de reservistas que eran obligados a ir a combatir a tierras extranjeras, especialmente en Cataluña, desencadenando la Semana Trágica y reprimidos con dureza, pero también es cierto que las denuncias sobre el maltrato y crímenes contra los habitantes de África fueron menores, muy menores; incluyendo a la izquierda española. Luego, eso que no denunciaron sobre lo que se hacía sobre otros no considerados de importancia, caería como una tormenta sobre ellos mismos. Si es que, cuando uno es ajeno al sufrimiento del prójimo, no puede pedir que los demás sean condescendientes con el propio.
Ese año de 1909 en que se originan los conflictos bélicos, significa el punto de arranque de la carrera de los militares africanistas. Una empresa para supuestamente restaurar la "grandeza" de España, confundida esta con la "grandeza" particular.
Respecto a la presencia de cuadros de "moros" en la sublevación de 1936, cabe recordar que con el fin de que las cabilas (tribus locales) no se uniesen a la revuelta contra la invasión española, estas eran subvencionadas, agasajando y sobornando a los caídes (notables locales). Estos movían a gente del lugar para constituir grupos armados, denominados harkas, que combatían  a quienes defendían la independencia de su país de los europeos. Luego estos mercenarios, los legionarios y el resto de africanistas, creados y mantenidos con el dinero de todos los españoles,  harían una matanza tras otra en la península.
Otro problema añadido y endémico en España venía del carácter de casta, casi aristocrática, de una clase militar, que se sucedía en linaje familiar. Este mundo cerrado, privilegiado y poderoso, hacía que viesen a la población en su conjunto con desprecio y superioridad. Conociendo a los miembros de las clases populares con la denominación despectiva de "catetos". Tal circunstancia no sería un asunto menor en el modo tan cruel y despiadado con que actuaron los insurrectos tras el 17 y 18 de julio, prolongando una guerra civil a propósito para infligir un mayor castigo, que continuaron durante muchos años después tras el fin de los combates y la derrota del Gobierno legítimo.
Una de las características de los soldados que sirvieron a la insurrección de 1936 era su obediencia ciega, conseguida mediante la anulación de la personalidad por medio de métodos brutales basados en la disciplina, el castigo sin piedad y el esfuerzo físico extremo. Entre los africanistas el sometimiento y veneración  a un líder era la regla, de ahí que sus jefes fuesen denominados como caudillos.  Tras la victoria, después de la cruel guerra civil, nombraron a uno de los suyos como caudillo, no solo para comandar a la tropa, sino que lo extendieron para dirigir al conjunto de lasociedad. 
Progresivamente, el poder político se fue concentrando en manos de una sola persona, el general Franco, quien al fin tuvo ocasión de ejercitar su concepto colonial del mando sobre todos los españoles. 1
Pocas veces se tiene en consideración que sistemas brutales como los fascistas italiano y alemán, o clerofascistas como el de España, son en realidad extrapolaciones y aplicaciones de los regímenes coloniales que estos estados llevaban a cabo en otras naciones, pero ahora llevado a cabo en sus propios países. Y no se tiene mucho en cuenta porque nos haría pensar que lo que era malo para otros también debía serlo para nosotros, aunque esto, mezquinamente hablando, no sea del todo cierto mientras nosotros no fuésemos los afectados. Pero lo fuimos, por esos azares de la justicia, la injusticia y la revancha que suceden de vez en cuando en la aparente pero no real inescrutabilidad de la vida. Tampoco era tan extraño que todo esto sucediese, aunque algunos tercamente no quisiesesen verlo. Ocurre cuanto tanto poder y medios pones o dejas poner en aquellos que son los más crueles, despiadados y carentes de cualquiera de los escrúpulos. Al final sucedió lo que podía haber sucedido, no lo que tenía que suceder.
Si muchos de los españoles miraron hacia otro lado mientras otros seres humanos eran violentados, robados, violados, humillados y asesinados, como finalmente les ocurrió a ellos, ¿qué ayuda y con qué legitimidad podían pedirla ante los desmanes que ahora sufrían?

Referencias-Notas:
1. Gustau Nerín. La guerra que vino de África. Crítica. 2005. p. 51.

domingo, 16 de julio de 2017

Nacionalidad y Constitución


Por Luis Britto García 
La normativa para elección de candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente exige como primer requisito: “Ser venezolano o venezolana por nacimiento, sin otra nacionalidad”.

    ¿Por qué?

    Dice el Evangelio que nadie puede servir a dos patronos. Establece nuestra Ley que nadie puede estar casado con dos o más mujeres,  la lógica que nadie puede participar en un   match jugando a la vez por los dos equipos, y la ética que nadie debe estar inscrito al mismo tiempo en dos partidos antagónicos.

    Sin embargo, en 1999 el constituyente Allan Randolph Brewer Carías –sí, el mismo que apoyó el Decreto de Carmona y legitimó el golpe de Estado de 2002 invocando la Carta Democrática de la OEA- logró incluir en la Constitución de la República Bolivariana el artículo  34, según el cual  “La nacionalidad venezolana no se pierde al optar o adquirir otra nacionalidad”.
    Por iniciativa de Brewer, los artículos del 34 al 36 de la Carta Magnapermiten así la doble nacionalidad y por lo tanto posibilitan que un ciudadano esté sometido al mismo tiempo a la lealtad a dos o más Estados, lo cual pudiera resultar contradictorio.

    No criticamos a quienes por cualquier razón se han acogido a este régimen. Los apegos culturales a los sitios de origen son legítimos. Pero una afinidad intelectual o sentimental no es un vínculo jurídico.  Traten de alegarla para que les otorguen entrada, residencia y plenitud de derechos en cualquiera de los países hegemónicos.

    Acogemos fraternalmente a quien se nos una, porque a veces el vínculo que se elige es más fuerte que aquél con el cual se nace. Pero por eso mismo, implica una elección.

    La nacionalidad es, en principio, una relación exclusiva y excluyente de un ciudadano con el cuerpo político al cual pertenece, e implica derechos y deberes especiales que no pueden ser compartidos.

         Imaginemos que las dos patrias de un ciudadano que alegue “doble nacionalidad” entran en conflicto. En caso de contravención a las leyes ¿Cuál ordenamiento jurídico debe serle aplicado? Según los infames “Tratados contra la Doble Tributación” no pagan impuestos en Venezuela los nacionales y las empresas de cuarenta países ¿Tampoco nos pagarán impuestos quienes hayan adquirido la nacionalidad de esos Estados? ¿Si un ciudadano con doble nacionalidad delinque en Venezuela y se marcha, podrá ser extraditado de una de sus patrias cuando la otra lo exija? ¿Con cuál debe prestar servicio militar? ¿Incurre en traición a una de sus patrias al serle fiel a otra?  Según la Constitución de la Hermana República, el colombiano que en caso de conflicto actúe contra los intereses de ella será juzgado como traidor a la patria, aunque hubiera adquirido otra nacionalidad. No tenemos una norma equivalente.

    Para justificar este insólito régimen, la Exposición de Motivos indica: “Por otra parte, siguiendo las orientaciones de los ordenamientos constitucionales contemporáneos, se admite la doble nacionalidad y el carácter renunciable de la nacionalidad venezolana, todo ello con el objeto de facilitar a la República la suscripción de tratados internacionales en la materia”. Ambos argumentos son falaces. No se puede subordinar la soberana norma constitucional de Venezuela a las hipotéticas y futuras “orientaciones de los ordenamientos constitucionales contemporáneos” o “tratados internacionales en la materia”, de otros países, de los cuales no se menciona por cierto ninguno.

    Por otra parte, dichos ordenamientos contemporáneos  son en su mayoría estrictos en cuanto a la prohibición de la doble nacionalidad. Ni Estados Unidos, ni Inglaterra, ni Alemania ni Cuba la admiten. De manera muy excepcional, la toleran aquellos países de los cuales han salido grandes masas migratorias  con las cuales quieren mantener vínculos, como España e Italia, o un país como Francia en el cual es decisiva la presencia de talentos artísticos e intelectuales extranjeros. Ninguna de las dos hipótesis se da en Venezuela. Como país en el cual han ocurrido grandes movimientos de inmigración, a Venezuela le interesa estrechar vínculos con los inmigrados, integrarlos y asimilarlos, y no mantenerlos vinculados a sus países de origen.

   Nuestros constituyentes sin otra nacionalidad, cuya lealtad exclusiva es para Venezuela, deberían sancionar normas que resolvieran tales disyuntivas teniendo en miras el soberano interés nacional.

http://luisbrittogarcia.blogspot.com.es/2017/07/nacionalidad-y-constitucion_10.html