jueves, 7 de diciembre de 2017

La conquista de Cuba por los Estados Unidos: un engaño de los medios de comunicación

Deshumanizar al rival y acusarlo de atrocidades son constantes en la propaganda de guerra

Los nacientes Estados Unidos ya competían con las potencias europeas y de ellas iban a heredar su ambición guerrera y expansionista, así como los medios de persuasión y propaganda utilizados para justificar tales campañas bélicas, los llamados medios de comunicación.
España ya era un imperio en declive, pero todavía poseía territorios largamente deseados por EE.UU.: Filipinas era uno de ellos, pero en especial lo era Cuba. Esta isla como  antesala a la costa este estadounidense, y tanto para el control del Caribe como por la propia riqueza de ella, suponía un sueño anhelado por el mundo empresarial norteamericano. En la isla pronto se asentaron ciudadanos estadounidenses que comenzaron a comprar terrenos para crear grandes plantaciones.
Es a finales  del siglo XIX cuando el malestar por la ocupación española termina en una insurrección. Esto es visto con buenos ojos por el gobierno de EE.UU., no porque deseasen que Cuba realmente lograse su libertad, sino porque veían la oportunidad para ocupar el lugar de España. Hasta entonces no lo habían intentado ellos directamente por la vía militar porque tenían miedo de la respuesta europea, especialmente de los británicos. Son cautelosos, y entre el apoyo disimulado a la revuelta y el recelo que tenían sobre los revolucionarios, que eran principalmente antiguos esclavos negros, dejan que se vayan desarrollando los acontecimientos. No obstante, la campaña para intervenir ya se había activado en el país, en ella se aludía a una lucha por la libertad y contra la tiranía española. Cuando la situación se vuelve peligrosa para el empresariado, debido a que la revolución puede convertirse en algo similar a lo que pasó en Haití, donde los esclavos negros consiguieron la independencia de los franceses y el control del poder, la Administración estadounidense se pone en marcha para el ataque. Y como en toda guerra se necesitan pretextos, EE.UU. entonces decide enviar,  en enero de 1898, un buque militar, el Maine, al puerto de La Habana, con la excusa de que van allí para proteger a los ciudadanos estadounidenses de la isla. En el mes de febrero el buque es hundido y estalla la ira en el país norteamericano, acusando a los españoles de “sucia traición”. En realidad nada probó entonces, ni tampoco después, que los españoles tuviesen algo que ver con tal acto. “Por casualidad” el cargamento de armas y explosivos estaba junto al depósito de carbón y estalló por una explosión interna. No hace  falta decir a quién favorecía tal explosión. Enseguida los periódicos comenzaron una intensa campaña de acusación hacia España, clamando por la intervención militar. Destacaron entre estos “periodistas”: William Randolph Hearts y Joseph Pulitzer, que utilizaron el sensacionalismo en vez de realizar una información objetiva. Era la propaganda de guerra, tal y como es hoy en día también. Hablaban de violaciones, abusos y asesinatos, mostrando la monstruosidad y barbarie de los españoles. Esto lo acompañaban con imágenes, dibujos o fotos que provocaran una exaltación de la irracionalidad y el odio hacia lo español. El propio Hearts contrató a un fotógrafo que envió a Cuba, y al comentarle este que no había guerra que fotografiar, Hearts le respondió:
Tú preocúpate de las fotos que yo me preocuparé de la guerra (American Foreign Affairs, 1895-1920).
Si no hay guerra se inventa y si no hay conflicto se provoca. Todo esto mostraba la nula voluntad de  informar del periodista, y en realidad de buscar deliberadamente la manipulación de la información. Esto recuerda al caso de Libia en el año 2011, donde se aclamó tanto por los grandes medios de comunicación audiovisuales, por ejemplo la BBC o la propia televisión española, TVE, así como por la prensa escrita: El País, ABC o La Vanguardia, etc., y por organizaciones humanitarias, como Human Rights Watch, que Gadafi había bombardeado a civiles en Trípoli causando centenares o miles de muertos (Itulain, 30.8.2012). Los vecinos  que vivían allí, así como algún periodista que se desplazó al lugar de los supuestos hechos para comprobar si aquello era cierto, negaron que hubiesen sucedido tales bombardeos o ataques a la población. Las observaciones por satélite también lo desmintieron (RT, 2011). Los telediarios, los periódicos y otros medios, a pesar de ir contra todas las evidencias, siguieron a lo suyo, encargándose de promocionar e instigar la guerra. “Tú preocúpate de las fotos que yo ya me preocuparé de que haya guerra”, ese fue su lema, hasta que al final obtuvieron lo que deseaban, la guerra y la brutalidad que la acompaña.
No es extraño tampoco que a otro “periodista” del estilo de Pulitzer y sus colegas, Roy Gutman, le diesen precisamente el premio Pulitzer, el que lleva el nombre del periodista sensacionalista, por una descarada manipulación fotográfica durante la guerra contra Yugoslavia a final del siglo XX; en la que se trataba de mostrar la existencia de  un campo de concentración creado por los serbios, aunque en realidad no había tal campo. Se trataba de hecho de  una zona de refugiados, libres en sus movimientos, que el periodista trató de mostrar, manipulando y falsificando la realidad, como un centro al estilo de los que llevaron a cabo los nazis en otros tiempos; para ello se situó detrás de la alambrada  de un campo agrícola adyacente y  fotografió a algunas de los hombres presentes allí, tomando como centro de la imagen a una persona enferma, posiblemente con tuberculosis (Deichmann, 1998). Se premiaba con el Pulitzer la deshonestidad periodística. Tal vez sea ese el motivo real del premio, haciendo honor a su nombre.
Todos estos supuestos periodistas lo que hacían y hacen en realidad era servir a los intereses del mundo de los más poderosos, que deseaban que la guerra se diese porque resultaría muy provechosa para sus intereses económicos. Años después de la guerra en Cuba, el que fue presidente de la Oficina de Comercio Exterior del Departamento de Comercio estadounidense reconocería que:
La guerra entre Estados Unidos y España no fue sino un incidente de un movimiento general de expansión, que tenía sus raíces en el nuevo entorno de una capacidad industrial mucho mayor que nuestra capacidad de consumo doméstico (Zinm, p.271).
Se aceptan finalmente las causas de las guerras tiempo después, cuando ya no hay peligro de que el proyecto se malogre o los causantes puedan ser acusados y procesados. Pero cuando suceden, prácticamente nadie le presta atención a ello, a estas causas reales, a las económicas, generando así en el futuro un nuevo ciclo de guerras con similares justificaciones y similares motivaciones. Definitivamente el ser humano no aprende ni de su propia historia. Por este motivo la anarquista y feminista Emma Goldman se lamentaba de cómo la misma izquierda contribuyó a otra guerra comercial encubierta en deber humanitario:
¡Cómo bullían de indignación nuestros corazones contra los malvados españoles! Pero cuando se hubo disipado el humo, enterraron a los muertos y pasaron la factura de la guerra a la gente con un aumento del precio de los productos y los alquileres -es decir, cuando se nos pasó la embriaguez de nuestra juerga patriótica- de repente caímos en la cuenta de que la causa de la guerra hispano-americana era el precio del azúcar... que las vidas, la sangre y el dinero del pueblo americano se usaron para proteger los intereses de los capitalistas americanos. (Howard Zinn. A People History of the United States. New York: Harper Collins Publication, 2003).  
Obviamente también había oposición a esta guerra, a la cual veían como un modo de ganar más dinero y poder por parte de los hombres ricos que dirigían el país, enviando a la lucha a los más desfavorecidos de la sociedad para que matasen a personas en favor y beneficio de aquellos que los enviaban. Un socialista escribía en el Voice of Labor de San Francisco:
Es terrible pensar que mandarán a los pobres trabajadores de este país a herir y matar a los pobres trabajadores españoles, solo porque unos pocos dirigentes les inciten a hacerlo (Zinn, p.272 ).
Pero la incesante campaña en los grandes medios de comunicación a favor de la  guerra con España dio su resultado. A diario se llenaban las páginas de los periódicos con imágenes y titulares impactantes, mostrando las supuestas atrocidades de los españoles y recordando el slogan “Recuerda el Maine, al infierno con España” (Sanders, 2002).
La guerra volvió a ser muy beneficicios para los dirigentes  estadounidenses, ya que no solo se hicieron con Cuba, sino que también les dejó en sus manos Puerto Rico, Guam y más tarde las Filipinas. El Caribe y el Pacífico se abrían por la fuerza militar al cartel empresarial norteamericano.
Que duda cabe que de esta “guerrita espléndida”, como la calificó el secretario de Estado John Hay, aprendió muchas cosas la élite estadounidense y de aquí en adelante no pararon de fomentar otras tantas y de extender su influencia. Las guerras resultaron ser muy provechosas para sus intereses egoístas. No tardaron las compañías estadounidenses de la minería, de la construcción, del ferrocarril y las azucareras y tabaqueras en ocupar la isla y hacerse con todo su  control. La United Fruit y la American Tobacco acapararon los mejores terrenos de cultivo y la Aceros Bethlehem los recursos mineros (Zinn, p.274).

PS: Texto de mi obra Justificando la guerra (2012).

jueves, 16 de noviembre de 2017

Invasión y matanzas en Filipinas, la política de los Estados Unidos

El rechazo a la violencia e injerencia de Estados Unidos en Filipinas continúa 

La anexión por la fuerza que iba a hacer EE.UU. sobre Filipinas mostraba los motivos reales de esta guerra, y de las  que se habían desarrollado y estaban por venir.
Presionado por el mundo de los negocios, que veían en estas islas del Pacífico  una base fundamental para extender su comercio por Asia y evitar así la crisis existente en el país, el Gobierno estadounidense comenzó a reconsiderar su posición. Pese a que los norteamericanos habían prometido que solo iban a ayudar a liberarles de los españoles, y que el propio presidente Mckinley declaró que la anexión: “…habría sido, de acuerdo a nuestro código moral, una agresión criminal”, procedieron a su ocupación. Se recurrió al típico argumento del Destino Manifiesto sobre la superioridad de la raza blanca y sus valores, la incapacidad de los locales para gobernarse y el destino divino de la misión. Los filipinos se opusieron al tratado de París con la compra de  EE.UU. a España de Filipinas por veinte millones de dólares.
Una vez comenzada la agresión, que los norteamericanos no reconocieron como tal, la barbarie ejercida contra  la población de Filipinas fue  brutal. Se estima que más de un millón de civiles fueron asesinados, más del 10 % de la población. Y la destrucción y quema  de aldeas, junto con la práctica de la tortura, fueron habituales.
El primer embajador de Filipinas en EE.UU., que tuvo que huir a Canadá para evitar ser arrestado, escribió una carta de llamamiento a la gente de América que invadía su país, titulada: Al pueblo americano, una súplica.
El Dios todopoderoso sabe lo injusta que es la guerra que las armas imperiales han causado y están manteniendo contra nuestro desafortunado país. Si los honestos patriotas americanos pudieran entender la triste verdad de esta declaración, estamos seguros que sin el menor retraso pararían este incalificable horrorNosotros los filipinos somos gente civilizada, progresista y amantes de la paz. 1
El embajador continuaba con su súplica, enfatizando en hacer ver que ellos no eran ningunos salvajes ni ignorantes que no  sabían ni podían gobernarse. Pero la fuerza de las armas y de la propaganda estadounidense  acallaron estas palabras tan sensatas. Así, el senador imperialista Albert Beveridge se expresaba en el Senado:
Sr. Presidente, estos tiempos requieren franqueza. Los filipinos son nuestros para siempre… y tan solo más allá de Filipinas están los ilimitados mercados de China. No nos retiremos de ninguno… No renunciaremos a nuestra parte en la misión de nuestra raza, administradora, Dios mediante, de la civilización del mundo… se nos ha acusado de crueldad en el modo en que hemos llevado la guerra. Senadores, ha sido al revés… Senadores, deben recordar que no estamos tratando con americanos o europeos. Estamos tratando con orientales. 2
Era el discurso de la raza superior y de la misión por cumplir, junto con el de los grandes negocios a desarrollar.
Sobre la negación de la crueldad de la invasión norteamericana comenta lo siguiente el corresponsal en Manila del Ledger de Filadelfia:
Nuestros hombres han sido implacables; han matado para exterminar hombres, mujeres, niños, prisioneros y cautivos, insurgentes activos y gente sospechosa, desde niños de diez años en adelante; predominaba la idea de que el filipino como tal era poco más que un perro. 3
El propio Mark Twain hablaba en tono irónico sobre la guerra:
Hemos apaciguado y enterrado a varios millares de isleños; hemos destruido sus campos, quemado sus aldeas y hemos dejado a sus viudas y huérfanos a la intemperie… y así, mediante estas providencias divinas –y la expresión es del Gobierno, no mía- somos una potencia mundial. 3
Tras estas invasiones estaba el interés en llegar a Asia. Y China representaba un lugar apetecible y accesible con un mercado enorme, donde EE.UU. comenzaba a controlar la situación.

Referencias-Notas:

1. Apacible. G.To the American people: an appeal. The United States and its Territories, 1870-1925. The Age of Imperialism.
2. Beveridge Albert J. In support of an American Empire. Record, 56 Cong., I Sess., pp. 704-712. 
3. Howard Zinn.  A People´s History of The United States. Chapter 12. New York: Harper Colllins Publications, 2003.

viernes, 3 de noviembre de 2017

La lengua como instrumento político

La RAE nos presenta una lengua demasiado politizada y bastante alejada del mundo

Es muy común en las sociedades humanas dar algo como cierto porque así lo cree o piensa una mayoría. De este modo, si hiciésemos una encuesta acerca de la edad de la Tierra en todo el planeta, no creo que nos sorprendiésemos de que el resultado más repetido fuese de unos miles de años, frente a los más de cuatro mil millones que realmente tiene. Una cosa es lo se cree socialmente y otra lo que es.
Con las lenguas, tan vitales y esenciales para crear información y comunicarnos, podíamos esperar en una especie tan presta al engaño y la manipulación una situación de tergiversación e instrumentalización de estas, como efectivamente ocurre.
Así, a los idiomas que los hablan mayor cantidad de personas se les da una mayor valía, se da por supuesto que son superiores a otros por el mero hecho de tener más  hablantes. Cuando la terca realidad nos dice que su estatus presente o pasado se debe a motivos de índole militar, económico o político, principalmente, no a factores lingüísticos. Si un grupo se imponía a otro, habitualmente en primer lugar de forma  bélica, también forzaba al vencido a adoptar su lenguaje, tratando de eliminar su habla o escritura para hacer más fácil su control y  evitar cualquier resistencia futura. Y aquí está el papel de todo propagandista del vencedor, hacer creer al dominante y al dominador de la necesidad y benevolencia de esta actitud, que si no provocó un genocidio, lleva a cabo,  o pretende hacerlo, un etnocidio; hechos estos últimos que se ocultarán o justificarán diciendo que era algo irremediable al no ser útil para quienes lo hablaban, sustituyéndolo por uno supuestamente mejor. Lo podemos ver en el siguiente caso a cargo del filósofo español Aurelio Arteta, que ofrece un alarmante desconocimiento, interesado, de la lingüística y de la historia.
No es cierto que alguien o algo en particular ha sido el culpable de que el euskera sea hoy entre nosotros lengua menor o minoritaria. Con ser cosa probada su represión franquista en escuelas y cuarteles, esa acometida no explica ni mucho menos la pérdida de un idioma de nítido perfil rural y sin apenas soporte escrito. 1
Como ya comenté en un artículo anterior, Supremacismo de un nacionalismo español mal entendido, sí que hay culpables de que el vasco sea minoritario en su país, las políticas borbónicas del siglo XVIII que vinieron de la Corona de España supusieron una planificación de uniformidad lingüística deliberada, obligando a enseñar el castellano en las escuelas y,  por supuesto, no el euskera, cuyo uso fue duramente castigado. El dominio político deriva en todos los aspectos de la vida social, tanto en Navarra como en Cataluña y en otros lugares,  y, claro, se aplicó este poder para someter al país, castellanizándolo.
Porque en Navarra se abla Basquence en la maior parte. Y van a governar Ministros Castellanos. En Nápoles havía Ministros y Governadores españoles, y se abla un Italiano corrompido, y así de otras. 2
Que un idioma se escriba o no, no lo hace mejor ni superior. Todas las lenguas siguen un desarrollo similar, sirviendo a la entendimiento y la comunicación humana. Si ya admitimos que no hay razas superiores, sería una incongruencia caer en la discriminación lingüística. Todas son ricas y elaboradas para comprender y abarcar la compleja y sofisticada vida de homínidos como nosotros,  y quienes minusvaloren a algunas demuestran que no la dominan bien, y sobre todo hacen ver sus prejuicios. En esto, como en tantas cosas, se desprecia lo que se ignora.
Una lengua escrita, como una gramática, es una elaboración artificial de lo que realmente se habla. No olvidemos que lo hablado es lo que determina lo escrito y no al revés, como siempre fue. Nuestra especie llevaba milenios utilizando el lenguaje antes de representarlo físicamente mediante códigos que interpretaban lo que se decía.
Ahora, cuando el euskera recupera hablantes y notoriedad social, debido a la concienciación de los vascos de lo esencial que es preservar su cultura y forma de ser, que se ha traducido en tener estos instituciones políticas ya bajo su control, como ocurre actualmente con el Gobierno de Navarra, quienes quieren  parar este avance buscan nuevos y contradictorios argumentos.
Oímos que la lengua vasca que se enseña en ikastolas y escuelas públicas no es como la de antes, que es un idioma artificial, que fue creado porque no había uno unitario, sino varias lenguas habladas en diferentes regiones como: el vizcaíno, el guipuzcoano, el alto navarro, con sus variantes, el bajo navarro, el suletino (de Zuberoa) o el labortano, con sus dialectos. Bien, es discusión para lingüistas. Pero de lo que no es consciente quien sale con esta historia a fin de arremeter con un proceso de normalización del euskera es que con cualquier idioma ocurre lo mismo. El español, por ejemplo, es en realidad una familia de lenguas, compuesto por al menos 58 variedades lingüísticas, el inglés lo componen como mínimo 80. Como bien apunta J. C. Moreno Cabrera, el concepto de unitariedad es político y cultural, no lingüístico. Cada una de esas variedades es una lengua, porque quienes las emplean se entienden perfectamente y llevan a cabo, como todo hombre o mujer, vidas plenas y complejas.  Quienes no lo ven así, no es por fundamentos académicos, sino por influencias ideológicas o intereses políticos y económicos.
El nacionalismo lingüístico profesado por muchos lingüistas les impide aplicar los criterios que usan para tratar determinadas lenguas a la lengua nacional propia... 3
Es lo que les comentaba sobre el vasco y el español, querer ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Cómo no, el español de la Real Academia Española es también artificial y está basado en la variedad castellana, por tanto, tiene una característica étnica que no ha perdido, que mantiene, pese a la diversidad que se encuentra en el español en general, al que no puede controlar como pretende, especialmente en América. Ese idioma de la RAE no tiene más de 400 millones de hablantes, como presume.
Si examináramos a esos cuatrocientos millones de personas para ver si son capaces de articular un discurso escrito y oral que se atenga con la mayor fidelidad posible a las normas gamaticales, ortográficas y léxicas dictadas o aconsejadas por la Real Academia Española y por sus sucursales hispanoamericanas, seguramente obtendríamos unos resultados descorazonadores. Es razonable pensar que, siendo optimistas, una persona de cada cien podría aprobar ese examen (teniendo en cuenta que muchos millones de hispanohablantes apenas saben escribir).  Es decir, si esta estimación es razonable,  entonces, de los cuatrocientos milones de personas solo unos cuatro millones hablarían (y escribirían) en esa lengua estándar y solo ocasionalmente, en determinadas situaciones formales. 3
El euskera estándar, el batua, el español estándar u otro cualquiera estándar es algo útil cuando tratas de llevar a cabo una enseñanza más o menos común de un idioma,  pero teniendo presente que la realidad externa es diferente y más variopinta. Lo estándar es un caso particular de las variedades lingüísticas, donde se elige, por motivos fundamentalmente políticos, una de ellas y se dice, presuntuosamente, que esa es la correcta; cuando la realidad es que correctas son todas, ya que todas contribuyen al fin por el que existen, el entendimiento humano.
La actitud prepotente y de desprecio del nacionalismo lingüístico español ante otras lenguas con menos privilegios y poder que él, torna en victimismo y defensa de la pluralidad cuando topa con un rival mayor, lo vemos en su actitud con el omnipresente inglés. Aquí la hipocresía es absoluta y queda bien retratada.
Lo malo de muchos intelectuales e incluso de algún lingüista es que hacen una utilización política de instrumentos tan ricos y esenciales como los idiomas y las ciencias que los estudian
Una cosa que debería quedar clara desde el principio y que los lingüistas deberían respetar escrupulosamente es que los conceptos o instrumentos conceptuales que han sido creados por ellos específicamente para describir todos estos aspectos puramente lingüísticos de las lenguas humanas, no deberían ser utilizados para dar respetabilidad científica y carácter objetivo a análisis que implican aspectos no estrictamente lingüísticos y que intentan apoyar o justificar una determinada opción ideológica. 3

Referencias-Notas:
1. Aurelio Arteta. El engaño de la lengua minorizada. Diario de Noticias. 8.05.1997.
2. Cita en el prólogo a la obra de José María Jimeno Jurío. Navarra, Gipuzkoa y el Euskera. Pamiela, 1998.
3. Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico. Península, 2014, pp. 144-174.

sábado, 28 de octubre de 2017

Supremacismo de un nacionalismo español mal entendido

Los Borbones no tienen ni tenían muchas simpatías en Cataluña. Carentes de capacidad para dialogar y prestos a la represión y prohibición

El lingüista Juan Carlos Moreno Cabrera nos hace ver que ninguna comunidad lingüística abandona su lengua si no es forzada de un modo u otro a hacerlo. 1 En la Península ibérica lo vimos con el idioma de los vascos, de los catalanes y de tantas otras culturas que perdieron definitivamente su identidad y finalmente su existencia.
En este mundo actual dominado por el discurso de los grandes magnates de las corporaciones industriales y financieras, conocido como globalización, se impone una uniformidad de pensamiento y ser que es muy útil para controlar a la gente y sacar provecho económico de tal hecho, pero que es tremendamente perjudicial para el conjunto de la humanidad. Incluso numerosas personas y organizaciones de la autodenominada izquierda lo sigue con fervor y ven con malos ojos que se hable de identidades culturales o étnicas. Pese a que tal circunstancia sea algo natural del Homo Sapiens, pero es que esta gente también está muy limitada no solo en historia, sino en biología y antropología.
Para erradicar un idioma, como comentaba, es preciso que el impuesto conviva un tiempo con el autóctono, porque los conquistados o sometidos conocen habitualmente solo el propio o propios de su lugar de existencia. El problema con la nueva lengua obligada es que normalmente no viene a sumar, sino a sustituir a la existente, es decir, trata de imponer una cultura y no de compartirla, trata de eliminar y no de enriquecer, pese a que en su discurso dirán que les hicieron progresar, al enseñarles, por narices, una más rica, culta y útil que la suya; cuando la realidad es que la que ya estaba era tan rica, culta y útil como la recibida.
El nuevo idioma irá usurpando el lugar del otro, desplazándolo. Esto se hace de diversas formas, pero fundamentalmente mediante la alfabetización generalizada y leyes que obliguen y privilegien al primero frente al segundo. Siendo este segundo discriminado, dejado a su suerte, también prohibido, lo que finalmente hace que caiga en el olvido, perdiendo riqueza  e identidad cultural. Como el idioma invasor es traído por un poderoso estado, el adquirirlo se convierte en sinónimo de prestigio y de poder, hasta tal punto que muchos de ese pueblo o país dominado terminan por renunciar o repudiar a su lengua, adoptando la extranjera. Este es un mecanismo de la naturaleza humana que consiste en adaptarse a la corriente dominante, aunque esto suponga la renuncia a su verdadera personalidad. Podemos ver este comportamiento no solo en aspectos lingüísticos, sino por ejemplo con las personas de otras "razas", como la negra o nativos americanos avergonzándose de su origen; es triste pero vemos que ocurre. Los vascos lo hemos podido comprobar bien a las claras, mujeres de caseríos de zonas euskaldunes ocultaban no solo su lengua materna, el euskera, también su acento, que tenía que parecerse a uno más castellano.  Traigo a la memoria un caso más grave que sucedió en Navarra, en el hoy bello y orgullasamente hablante de la lengua vasca Ituren. Fue en 1900, en una notificación de su Ayuntamiento del 20 de marzo a su maestro Martínez:
Siendo la lengua castellana el idioma oficial de la nación y el usual en todas las regiones españolas, y además el único y necesario en el comercio, en el Ejército y en los establecimientos de enseñanza donde por necesidad han de desenvolverse los hijos de este pueblo, rogamos a usted que, a imitación de sus antecesores, prescinda por completo del vascuence, que usted parece permitir, no consintiendo que los alumnos, ni usted en sus explicaciones, usen en la escuela otro idioma que el castellano,  que usted muy bien posee, y que es el único que nos conviene y está mandado por las leyes vigentes. 2
Que un ayuntamiento, supuestamente renuncie al idioma de su lugar, despreciándolo e indicando que el foráneo es el único que nos conviene, denota el grado de complejo e inferioridad que aparece en las minorías étnicas o raciales que tratan de ser aceptadas adaptándose al gusto de la mayoría. Se entiende que la eliminación del euskera de la enseñanza, su prohibicion para temas legales y la vergüenza en usarlo condujesen a su abandono y desaparición en tantas y tantas zonas del País Vasco, como sucedió en Navarra. Especialmente dañina para la diversidad cultural de España fue la unificación linguística de los Borbones del siglo XVIII., que creían que la importancia de hacer uniforme la lengua... [era]... señal de la dominación o superioridad de los Príncipes o naciones. 3
En los Países Catalanes vemos esta política discriminatoria, así, la tarea de los primeros reformadores es global y básica: la de desoficializar y prohibir los usos administrativos del catalán, e inmediatamente oficializar e imponer el empleo del castellano en los territorios de lengua catalana. 3
Son conscientes del rechazo que encontrarán si no lo hacen con cierto tacto, que se consiga el efecto sin que se note el cuidado, porque se enfrentan a una inmensa mayoría que conoce y utiliza el catalán en todos los ámbitos de su vida, desconociendo el castellano salvo los menos. He aquí la tan astuta como siniestra estrategia etnocida.
...como a cada nación parece que señaló la naturaleza su idioma particular, tiene en esto mucho que vencer el arte y se necesita de algún tiempo para lograrlo, y más cuando el genio de la Nación como el de los Catalanes es tenaz, altivo y amante de las cosas de su País, y por esto parece conbeniente dar sobre esto instrucciones y providencias  mui templadas y disimuladas, de manera que se consiga el efecto sin que se note el cuidado. 3
Y como experiencia tenían en otros lugares conquistados, esta se aplica.
Porque en Navarra se abla Basquence en la maior parte. Y van a governar Ministros Castellanos. En Nápoles havía Ministros y Governadores españoles, y se abla un Italiano corrompido, y así de otras. 3
Es un escrito del fiscal Rodrigo Villalpando, del año 1716. Como ven estas políticas son antiguas y como ven también, el castellano de entonces no era tal que el actual.
El mismo Villalpando marcaría una estrategia no olvidada del nacionalismo español, imponer su lengua y no aprender la del país.
...que como antes todo lo Judicial se actuaba en Lengua Cathalana, se escriba en adelante en idioma Castellano o Latín, como ya así la Real Junta [nuevo supremo órgano de gobierno en Cataluña] lo practica; pues se logrará la inteligencia  de cualesquiera Jueces Españoles, sin haver de estudiar en lo inusitado de la Lengua de este Pays. 3
Con la llegada de Carlos III se prosigue con estas discriminaciones, acentuándolas. Con Decretos para el empleo del castellano en la selección del personal docente (1771, 1780) o el prohibir editar libros en catalán  (1773). Con la Real Cédula de 1768, Castilla atacaría a Cataluña en dos de sus puntales de identidad e independencia, ya no pueden disponer de moneda propia y se ratifica la prohibición  del catalán en la Audiencia de Cataluña, extendiéndola a los tribunales superiores, inferiores y privilegiados. Pero el golpe letal lo da no permitiendo la lengua catalana en la escuela. Dicha Cédula proponía que la Iglesia de igual modo la siguiese.
Sin duda todo esto comentado y muchas otras cosas más que iremos hablando,  marcarían y explicarían una historia que llega hasta nuestros días.
Lo que hoy sucede en España, en la que Cataluña a través se su parlamento ha decidido salir de ella formando una República independiente, no es responsabilidad  principal de los catalanes, sino de un intransigente e intolerante nacionalismo español que no sabe comprender ni ver qué es lo que forma y compone su país. 


REFERENCIAS-NOTAS:
1. Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico. Península, 2014, pp. 104-143.
2. Joan Mari Torrealdai. El libro negro del euskera. Ttarttalo, 2009, p. 42.
3. Cita en el prólogo a la obra de José María Jimeno Jurío. Navarra, Gipuzkoa y el Euskera. Pamiela, 1998.

domingo, 22 de octubre de 2017

El problema español con Cataluña



Cuando un gobierno exterior quita al gobierno propio e impone su poco criterio, no puede ser nunca aceptado

En la política, como en cualquier otro aspecto de la naturaleza humana y de la naturaleza en general, si las cosas no se fuerzan y obstruyen, estas siguen un proceso acorde a como realmente son.
Que los catalanes quieran decidir su futuro, a través de los representantes elegidos en su país y de su país, en su parlamento, el Parlament, es algo tan lógico que no debiera de enojar y sorprender a ninguna persona normal.
Las iras desatadas tras la convocatoria y puesta en práctica  del referéndum celebrado el domingo 1 de octubre y en el que los votantes respondieron con un mayoritario sí (90,2 % frente a un 7,8%) 1 a la  pregunta que se les hizo en catalán, castellano y aranés, si: ¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república?, estamos viendo unos comportamientos preocupantes y definitorios tanto del gobierno central como de sectores que se autotitulan de izquierda en la política española.
Que alguien nos diga que la participación fue baja, del 43 %, en ese estado de coacción, miedo y tremendo castigo, con más de 900 heridos a cargo de las organizaciones militares y policiales españolas, denota como mínimo su cinismo. No hay mas que ver como ya antes de que esto tuviese lugar,  la Fiscalía Superior de Cataluña, el brazo acusatorio del estado en la región, se dirigía a la representación judicial estatal, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, interponiendo querella contra el Consejo Ejecutivo de la Generalitat e instaba a que el Tribunal se dirigiese de
 oficio a los directores de todos los medios de comunicación, escritos o audiovisuales, públicos o privados, con sede en Cataluña, requiriéndoles con los apercibimientos legales correspondientes para que impartan las instrucciones pertinentes a fin de impedir la inserción de cualquier tipo de publicidad institucional o propaganda sobre el referéndum, requiriéndoles con los apercibimientos legales correspondientes para que impartan las instrucciones pertinentes a fin de impedir la inserción de cualquier tipo de publicidad institucional o propaganda sobre el referéndum. 2
Como ustedes ya bien saben, se desató una enorme ola de censura y persecución hacia todo movimiento, acción o persona que sustentase y apoyase a nivel práctico y legal (ilegal según la administración y la judicatura española) este proceso de naturaleza política y democrática. De las que he recogido algunas de sus acciones en el post scriptum de este artículo sobre el nacionalismo español. La violencia brutal, descarnada y desproporcionada ejercida por las Fuerzas de Seguridad contra votantes pacíficos de toda condición y edad, y el encarcelamiento de los miembros de la Asamblea Nacional Catalana y de Òmnium fueron dos de los puntos culminantes de tal sinrazón, hasta que ahora se ha aplicado el famoso Artículo 155 de la Constitución.
El Gobierno de Mariano Rajoy ha aprobado este sábado convocar elecciones adelantadas en Cataluña en un plazo de seis meses o "en cuanto se recupere la normalidad"; cesar al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, al vicepresidente, Oriol Junqueras, y a todos sus consejeros; que la administración catalana actúe bajo las directrices de los distintos ministerios; y dar capacidad de veto al Ejecutivo central frente a cualquier iniciativa aprobada en el Parlament catalán, que seguirá abierto pero no podrá proponer candidato a la presidencia. 3
Además de quitar al gobierno democráticamente elegido por Cataluña y de someter a su Parlament, los funcionarios catalanes que no acaten órdenes desde Madrid serán sancionados, incluidos los Mossos, cuyos mandos podrán ser relevados. Y para llevar esta imposición con mayor facilidad, impondrán el control y la censura sobre TV3.
Si esto no les suena a lo que hace un estado cuando invade o coloniza a otro, ya me contarán.
Algún "espabilado" dirá que los catalanes aprobaron también en un referéndum la Constitución que ahora caprichosamente se les aplica. Bueno, fue en el año 1978, hace ya prácticamente cuarenta años, casi nada, y en un momento o que era eso, con las mejoras que suponía, pese a los problemas como el comentado que traía, o la férrea dictadura que ya se conocía. A los españoles cabría aplicarles la misma regla de tres, ya que a través de esa Ley de leyes que ellos del mismo modo votaron, dieron validez a un Rey impuesto por Franco o la misma pena de muerte, que aparecía en su artículo 15 y que fue abolida de momento mediante una Ley Orgánica de 1995,4 pero que sigue figurando en la ley principal que es la Constitución. Por supuesto, la mayoría de españoles no aprueban tales injusticias tan poco democráticas y arbitrarias, pero eran tiempos de lentejas, las tomas o las dejas, y el texto aprobado era sin duda una mejora frente al horror y arbitrariedad que se sufría.
La llegada de la democracia a España distó mucho de ser ejemplar, pues no siguio ni los más elementales principios y procesos que deben exigírsele.
En marcado contraste con la legitimación fundada en todos los mecanismos de la representación democrática, las 'Constituciones monárquicas' de 1876 y de 1978 fueron el producto de fórmulas urdidas por personas designadas digitalmente desde Gobiernos continuistas derivados de 'golpes militares' -uno próximo en el tiempo, otro sufrido cuarenta años antes-. Ningún tratadista serio discute el hecho de que en 1976-1978 'no existió proceso constituyente democrático.' 5
También dirán algunos que "nacionalistas" catalanes participaron, aunque sea de apoyo colateral, en tal hecho; como lo hicieron, dominando, muchos más nacionalistas españoles. Aunque hoy los "nacionalistas" pactistas fueron apartados por Madrid al no serles ya más útiles, como es el caso de Pujol, o ayer se hizo lo mismo con los nacionalistas españoles catalanes que querían una mejora del estatus y recocimiento de su país, como ocurrió con Maragall.
Sin embargo, ahora son tiempos y situaciones diferentes y ha hablado el pueblo catalán, no un político que se puede comprar o vender.
Si España, sus gobernantes y sus ciegos seguidores, fuesen algo más agradables, más tolerantes, menos represivos y más dialogantes, ¿creen que l@s catalanes se plantaerían, como se plantean, tal salida? Decisión, que no olvidemos, corresponde finalmente a ell@s, pese a lo que diga el escrito de finales de los años setenta del que tanto se habla para lo que conviene. Y que cuando fue modificado se hizo a espaldas de los españoles, sin consultarles en referéndum, algo que como se ve no solo odian que lo ejerciten los catalanes.
Se sigue con  la política de siempre para el "problema" catalán, cuando en verdad es un problema español y bien grande:
El problema catalán no se resuelve, por la libertad, sino con la restricción; no con paliativos y pactos, sino por el hierro y por el fuego. 6
Referencias-Notas:
1. Resultats del referèndum a Catalunya: amb dades per municipis, comarques i províncies. El Periódico, 6.10.2017.
2. La Fiscalía atribuye al Govern delitos de cárcel y pide al tribunal que exija fianzas por el gasto del 1-O. El Mundo, 8.09.2017.
3. El Gobierno aplica el artículo 155 para destituir a Puigdemont y sus consejeros. El País., 21.10.2017.
4. Ley Orgánica 11/1995, de 27 de noviembre, de abolición de la pena de muerte en tiempo de guerra. 
http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo11-1995.html
5.  Gonzalo Puente Ojea. Elogio del ateísmo. Siglo Veintiuno Editores, S.A. 1995. pp. 330-392.
6. Frase de La Correspondencia Militar del 13 de diciembre de 1907. Albert Sánchez Piñol. ¡Sí al museo militar! , 8.02.2015.
https://marqmarti.com/l-article-censurat-de-sanchez-pinol-la-vanguardia/



miércoles, 18 de octubre de 2017

Help Catalonia




Este vídeo que se está haciendo viral en redes sociales, Help Catalonia, nos muestra a una mujer narrando una serie de hechos bien conocidos en Catalunya y en la propia España que han sucedido en estas últimas fechas. La brutalidad policial contra gente pacífica que quería votar en un referéndum, la persecución y censura de todo intento o medio de promover y llevar a cabo la consulta, la desafortunada actuación de un gobierno y un rey opuestos al diálogo, y tantas otras insensateces, como el encarcelamiento de dirigentes de la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium,  que han cometido los que dirigen el Estado español. Disparates que ya había denunciado yo en la Carta a un amigo de España sobre la represión en Catalunya  y en La ceguera del nacionalismo español .
 Lo que se relata a este respecto  en el formato audiovisual  es cierto, aunque la forma de hacerlo no es precisamente la mejor. Para los que tenemos un poco de memoria,  no hace falta mucha, vemos que tal trabajo copia el modelo seguido en la propaganda de las "revoluciones de colores" promovidas desde el exterior en lugares como por ejemplo: Ucrania o Venezuela. Pueden verlos aquí:




Sin embargo, hay diferencias cruciales en lo que ocurre en un caso y en los otros.
Una revolución de color crea ficticias revueltas, las impulsan los grandes magnates para tener ambientes sociales y económicos a su gusto y provecho, tergiversan, invierten e inventan la realidad. Aparece machaconamente en las televisiones y demás medios corporativos y va acompañada, una vez demonizado falsamente el gobierno objetivo, de violencia promovida por estos agentes externos con el propósito de acusar de ella a los rivales, haciéndolos mostrar como represivos y tiránicos.
En Ucrania se invirtió esa realidad y se hizo llegar al fascismo de nuevo a los estamentos de poder. 


En Venezuela, un páis en el punto de mira de los magnates occidentales, se empujaron protestas nada amables y muy violentas. Cuando no es sino una nación que busca prosperidad para su gente y lucha por su democracia.
En Catalunya nada de esto ocurre, las manifestaciones son pacíficas,  mayoritarias, no hay poderes exteriores que las promuevan, porque es un sentimiento, el derecho a decidir su futuro, que lleva enraizado décadas y décadas (ya ocurrió a principios del siglo padado) y no cuenta con el respaldo de las grandes potencias, como Washington, Londres o París, y claro no es del gusto de las grandes corporaciones, que hacen chantaje: trasladando sus sedes,  anulando sus servicios, o bloqueando cuentas, como hace La Caixa con sus seguros sobre el Parlament o con la actividad bancaria de la Generalitat, o las compañías de telecomunicaciones con sus bloqueos.

Washington apoya a Madrid 

La OTAN no va a intervenir aquí. Ni falta que hace.

La Caixa y su "función social"


El IBEX, el mando económico, no se siente muy cómodo con el "desafío catalán"


Juego no limpio, se van las poderosas empresas

Reporteros sin Fronteras , ONG muy presente en estos paripés de "revoluciones" y vinculada al poderoso entramado corporativo (incluido Soros), no está haciendo precisamente una labor muy propagandista del procés.

Podemos poner muchos ejemplos más, muchísimos más, de que lo que sucede en Cataluña  no es algo artificial que se sostiene con financiación y propaganda externa. Es, por contra, algo real que todos sabemos que existe, el sentimiento de muchos catalanes que no piensan o se sienten como españoles por poderosas y ya históricas razones. Muchos, muchos españoles, no quieren admitirlo y culpan al que se siente menospreciado y descalificado, y decide tomar su rumbo, cuando lo que deberían hacer es recapacitar y ver qué les conduce a esto.

domingo, 8 de octubre de 2017

El español estándar: la lengua de la etnia dominante

El idioma propio, el "regional", para uso privado. El "común", el español, para lo público. ¿Entendemos los problemas que tiene España gobernada durante siglos por dirigentes tan tiránicos como intolerantes o discriminatorios de otras culturas?

Es costumbre humana el justificar de cara a los demás los hechos acaecidos. Por supuesto, si los sucesos pasados hubiesen sido diferentes, como perfectamente pudieron haberlo sido, nos encontraríamos a las mismas personas haciendo de abogados de cosas o situaciones completamente diferentes.
Importa siempre más defender el propio estatus que los instrumentos que se empleen para hacerlo. Relativicemos por ello culturas, tradiciones o lenguas, que aunque vitales, no son superiores unas a otras.
Les he hecho está introducción para adentrarnos en esas concepciones erróneas que prácticamente todo el mundo tiene sobre como percibe a otras etnias, con una visión miope y descaradamente sesgada
Así, para referirnos a idiomas que dominan en el presente, se suele hablar de ellos como: "estándares", "comunes", incluso "cultos", que están por encima de otros que tienen un carácter "más étnico" o "más nacionalista", cuando se refiere a lo político. Eso sí, si usted pide a alguien que le haga una demostración científica de tal "argumento", se va a quedar con las ganas.
Por ejemplo, al español se le trata de presentar como que se sitúa más allá de etnias o nacionalismos y que puede ser compartido por países diferentes, pero olvidando, que como todas las lenguas, no nace ni vive de o en un limbo, sino de una etnia o cultura determinada, que no abandonan, salvo cuando lo hacen y emerge otra lengua.
Como indica R. Penny, autor de la obra Variación y cambio en Español, todas las lenguas estándares tienen su origen en una variedad social/regional (debido a razones extralingüísticas) de entre una multitud de otras variedades en competencia. Así, puede decirse que cada lengua procede de un dialecto, más que al contrario. Y continúa diciendo, con razón, que no tiene sentido, por tanto, decir que las variedades orales empleadas en, pongamos por caso, Soria o La Mancha son 'dialectos del español', ya que esto implica una falsa relación histórica entre cada una de estas variedades y el español; otra variedad con procedencia en el dialecto de Burgos, transferido más tarde a Toledo y luego hecho el idioma de Castilla, de España y de buena parte de América Latina -aunque aquí su influencia fuese menor-.
Cómo prevalece una variedad sobre otras o sobre otras muy diferentes tiene poco que ver con sus determinades cualidades específicas, pues todas las poseen. Está relacionado con otros aspectos más mundanos.
El proceso de estandarización de una lengua lleva a la elección de aquellas variedades asociadas con los centros de poder más prestigiosos. 1
Es decir, quienes tienen mayor influencia política, económica y militar imponen su habla y escritura a los demás, por supuesto, su variedad étnica de lengua, no una superior o con cualidades mejores que otras.
Las variedades habladas por grupos política y económicamente poderosos son las únicas con probabilidades de ser seleccionadas como base de una lengua estándar. 1
Sin embargo, como certeramente comenta Juan Carlos Moreno Cabrera, los grupos dominantes disfrazarán su cultura y, claro, su lengua, tratando de presentarlos como no étnicos y asignando este calificativo a los demás, los sometidos, con el propósito de hacer creer una superioridad en la suya, de forma que se acepte ese dominio e imposición como natural, como una ley natural.
En la politica española ya conocen ustedes como si los catalanes o los vascos defienden su lengua o cultura en las instituciones y en las leyes que se elaboran desde ellas, la forma que tienen que hacerlo si quieren garantizar su pervivencia, serán acusados de utilizarlas políticamente y calificados despectivamente como "nacionalistas", aunque, por supuesto,  los otros, los acusadores, hagan lo mismo pero en mucho mayor grado.
Pero es que las actuaciones de los denominados grupos no nacionalistas también se fundamentan en la defensa y promoción de una lengua, una cultura étnica y un poder político de una nación concreta, y por tanto son igualmente nacionalistas. 1
Con un agravante para el que impone y transige poco, aquí el sentimiento del nacionalismo español.
Además, el nacionalismo disimulado de la nación dominante suele ser mucho más intransigente, antidemocrático y particularista que los nacionalismos dominados, dado que la etnia dominante dispone de los mecanismos  políticos, económicos, administrativos y miltares adecuados para aplastar por la fuerza cualquier intento de afirmación nacionalista de los grupos minoritarios o no dominantes. 1
Que un estado tenga gran poder e influencia no signigica que pierda su carácter étnico original, bien al contrario, impone y extiende la cultura y lengua de esta etnia a otras. Esta realidad es importante no perderla de vista para no caer en el error de minusvalorar injustamente a unas y sobrevalorar sin fundamento a otras, solo por presiones y miedos de diverso tipo sin ningúna base científica que no existe.
En la estrategia de control, el gobierno del grupo preponderante hará ver, con toda la enorme panoplia de medios a su alcance, que sus características particulares son de interés y cumplimiento para toda la comunidad, que se harán autodenominar como cívicos, cultos, modernos, universales y lo que haga falta para privilegiar lo suyo y marginar lo de los otros.
La etnicidad y el nacionalismo  [...] habitan la estructura de las sociedades cívicas en las que vivimos. Efectivamente,  tanto la estructura administrativa como la política del Estado y de su sociedad civil están etnizadas. Esto se lleva a cabo principalmente, como he argumentado a lo largo de todo el libro, a través del establecimiento artificial de una lengua y una cultura 'comunes'. Esta lengua y cultura supuestamente comunes de hecho representan y reflejan los hábitos  culturales y lingüísticos particulares de la etnia dominante o 'Staatsvolk'. Se trata de un particularismo mayoritario disfrazado de universalismo. 2
Y como correctamente anota Moreno Cabrera:
...el discurso nacionalista español intenta por todos los medios justificar la pretensión de que la lengua española está desligada de su etnia originaria, la castellana, y de que, por tanto, está libre de toda imposición o veleidad nacionalista y se sitúa en el ámbito de la universalidad panhispánica.
De ahí surgirá toda la propaganda para disfrazar y adornar el lenguaje y la cultura de una etnia, la que domina a las demás. Como ocurre con el castellano o español. Que se impondrá no por sus cualidades, que no son mejores ni peores que otras compañeras de tiempo histórico. Y lo hará por la fuerza legal y coercitiva que da el estar en poder sus hablantes, su etnia, que extiende a otros su cultura y habla.  Aunque se dirá, como se hace en España, que está por encima de etnicismos, por encima de cuestiones étnicas. 
Nada más alejado de la realidad.
Para finalizar dos aspectos que deben recordar y que nos los hace ver magistralmente de nuevo Juan Carlos Moreno Cabrera: 3
El dialecto que se elige como lengua nacional, aunque incorpore elementos de otras variedades lingüísticas, nunca pierde su carácter local original.
No solo es un error, sino que no es cierto, pensar que la lengua nacional ha perdido por completo su carácter local y que es de alguna ficticia naturaleza "superior", situada "más allá" de localismos y regionalismos, pues ella es una más local y regional que fue privilegiada. 
Y, por supuesto, la lengua "común" no es neutral desde el punto de vista étnico, ya que representa a la etnia en el poder, y que las otras lenguas que pertenecen a otros grupos no son "más étnicas", "menos cultas" o el desclificativo que se les aplique con el fin de priorizar a la primera y discriminar a las otras, que en segundo plano serán forzadas a mantenerse mientras predomine la cultura del grupo que somete a las demás. 
De aquí ya podrán entender al nacionalismo español y a los nacionalismos que emergen para no quedar a merced de los caprichos, desprecios y disposiciones del primero. La cultura catalana, como la vasca, que son las que más luchan por su pervivencia en el Estado español, son consecuencia de esta lucha entre etnias, que en todo el mundo se dan y darán, y causa, junto a otras, de los inevitables conflictos.
Pero que nadie se engañe, lo peor que le puede pasar a la humanidad es la uniformidad, uno de los mayores peligros biológicos, porque ante los cambios hay poca capacidad de respuesta. Bienvenida la diversidad linguística, que solo molesta a mentes demasiado estrechas.

Referencias-Notas:
1. Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico español. Capítulo 13 de la obra recopilatoria El nacionalismo español. Catarata. 2007.
2. Cita de S. May, Language and Minority Rights. Ethnicity. Nationalism and the Politics of Language, 2001,  en el texto de J. C. Moreno Cabrera.
3. Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico español. Península. 2014.



domingo, 1 de octubre de 2017

Carta a un amigo de España sobre la represión en Catalunya

¿Cómo se puede tratar a las personas así?

Querido Juan.

Sabes lo que nos apreciamos y respetamos, aunque en muchos aspectos tengamos puntos de vista bastante diferentes. No obstante, hay situaciones y momentos en que uno debe pararse a pensar y ver que es lo que realmente está ocuuriendo.
Como eres avezado para saber captar las intenciones y pensamientos de las personas, sé que esperas que te hable de lo que ocurre en Cataluña; tema sobre el que ya hemos debatido y discrepado. Sin embargo, más allá de estas normales y bienvenidas diferencias, lo que ha sucedido hoy a consecuencia del referéndum está más allí de lo razonable y admisible. La violencia gratuita, cruel, loca, despiadada ejercida por las fuerzas de seguridad mandadas por Madrid contra votantes o manifestantes pacíficos, y el trato degradante dado a ellos y ellas: golpeándolos, pisándolos, disparándoles, tirándolos como a la basura, refleja que se ha alcanzado un punto límite al que no solo nunca se debió llegar, sino siquiera pensar en hacerlo.

Violencia de hoy, tan aberrante y vergonzosa

Podrás decirme que ni tú esperabas semejante respuesta brutal, disparatada y poco inteligente del Gobierno central, y efectivamente es toda ella así. Pero los más ultranacionalistas entre los españoles, que abundan como setas en otoño, pensarán que los catalanes ya tienen la represión que querían, y aquí se lo tendrían que preguntar a las personas de toda edad que solo fueron a votar y se encontaron con desalmados brutalizándolos; además, algunos creerán (y también dirán) que la merecían. Violencia que por cierto esta panda de impresentables sabe que no va a recibir de esos cuerpos policiales o militares. 
Que la actuación del Estado español ha sido torpe puede ser y es verdad, pero sobre todo revela la naturaleza de sus dirigentes, de sus instituciones, de su concepción del estado, de su profunda relación y continuación de la ideología y acción del periodo dictatorial, del periodo franquista y su visión colonial. Y en el ámbito político español, tanto de derecha como de izquierda, sabes que no encontrarás mucha tolerancia y mano izquierda cuando se trata del dogma de fe de la unidad indisoluble de la patria. Es el enraizado y ciego nacionalismo español del que a menudo hemos hablado.
La imagen que está dando España de cara al exterior es penosa, aunque sus habitantes, ciegos y cegados por los medios de manipulación internos, no la vean. Esto se paga caro, muy caro. La violenta y execrable actuación policial circula por el mundo y traslada un claro mensaje, no en favor de España o de su democracia. Y no es que los de fuera no nos quieran, nos tengan envidia y todas esas archiconocidas excusas que sacamos cuando no queremos analizar nuestros defectos; las imágenes aquí no mienten, están retratando algo que conocemos. Las consecuencias de tal despropósito estatal vendrán poco a poco, igual más rápido de lo que pensamos. El daño hecho a los catalanes es irreparable y tendrán, tienen ya, muchos que les apoyan y apoyamos. No podía ser de otra manera. No vivimos en los tiempos del auge del fascismo en Italia y del nazismo en Alemania que permitió una represión sin parangón en la península. Soplan vientos contrarios y los meteorólogos de la política nacional parecen no haberlos detectado.
Se podía y podía haber sido diferente, con una disposición al diálogo desde hace muchos años, con un mayor respeto hacia las nacionalidades históricas y sus particulatidades, no tomándose a broma las decisiones tomadas en sus parlamentos y respetándolas. No se hubiese llegado a estos extremos. Si Cataluña a pesar de un proceso de diálogo decidiese seguir adelante con su referéndum, se debía haber permitido, argumentando las buenas razones por las que no se comparte esta visión y reflejando datos, hechos y consecuencias reales que se derivarían de tal decisión. Seguramente ahí se hubiese quedado la cosa, ya que las personas si ven buena disposición y criterio en quien les gobierna, no tienden a romper con él ni son proclives a cambios bruscos.
Seguramente, muy seguramente eso hubiera sucedido. El problema es que España no actúa así y tiene los problemas que tiene, los que ella misma engendra, mi querido amigo.


PS.
A leer: España debe enfrentarse consigo misma.

Brutalidad y abuso de la policía sobre una mujer.





Asaltando los lugares de votación con locura y fiereza: