miércoles, 18 de octubre de 2017

Help Catalonia




Este vídeo que se está haciendo viral en redes sociales, Help Catalonia, nos muestra a una mujer narrando una serie de hechos bien conocidos en Catalunya y en la propia España que han sucedido en estas últimas fechas. La brutalidad policial contra gente pacífica que quería votar en un referéndum, la persecución y censura de todo intento o medio de promover y llevar a cabo la consulta, la desafortunada actuación de un gobierno y un rey opuestos al diálogo, y tantas otras insensateces, como el encarcelamiento de dirigentes de la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium,  que han cometido los que dirigen el Estado español. Disparates que ya había denunciado yo en la Carta a un amigo de España sobre la represión en Catalunya  y en La ceguera del nacionalismo español .
 Lo que se relata a este respecto  en el formato audiovisual  es cierto, aunque la forma de hacerlo no es precisamente la mejor. Para los que tenemos un poco de memoria,  no hace falta mucha, vemos que tal trabajo copia el modelo seguido en la propaganda de las "revoluciones de colores" promovidas desde el exterior en lugares como por ejemplo: Ucrania o Venezuela. Pueden verlos aquí:




Sin embargo, hay diferencias cruciales en lo que ocurre en un caso y en los otros.
Una revolución de color crea ficticias revueltas, las impulsan los grandes magnates para tener ambientes sociales y económicos a su gusto y provecho, tergiversan, invierten e inventan la realidad. Aparece machaconamente en las televisiones y demás medios corporativos y va acompañada, una vez demonizado falsamente el gobierno objetivo, de violencia promovida por estos agentes externos con el propósito de acusar de ella a los rivales, haciéndolos mostrar como represivos y tiránicos.
En Ucrania se invirtió esa realidad y se hizo llegar al fascismo de nuevo a los estamentos de poder. 


En Venezuela, un páis en el punto de mira de los magnates occidentales, se empujaron protestas nada amables y muy violentas. Cuando no es sino una nación que busca prosperidad para su gente y lucha por su democracia.
En Catalunya nada de esto ocurre, las manifestaciones son pacíficas,  mayoritarias, no hay poderes exteriores que las promuevan, porque es un sentimiento, el derecho a decidir su futuro, que lleva enraizado décadas y décadas (ya ocurrió a principios del siglo padado) y no cuenta con el respaldo de las grandes potencias, como Washington, Londres o París, y claro no es del gusto de las grandes corporaciones, que hacen chantaje: trasladando sus sedes,  anulando sus servicios, o bloqueando cuentas, como hace La Caixa con sus seguros sobre el Parlament o con la actividad bancaria de la Generalitat, o las compañías de telecomunicaciones con sus bloqueos.

Washington apoya a Madrid 

La OTAN no va a intervenir aquí. Ni falta que hace.

La Caixa y su "función social"


El IBEX, el mando económico, no se siente muy cómodo con el "desafío catalán"


Juego no limpio, se van las poderosas empresas

Reporteros sin Fronteras , ONG muy presente en estos paripés de "revoluciones" y vinculada al poderoso entramado corporativo (incluido Soros), no está haciendo precisamente una labor muy propagandista del procés.

Podemos poner muchos ejemplos más, muchísimos más, de que lo que sucede en Cataluña  no es algo artificial que se sostiene con financiación y propaganda externa. Es, por contra, algo real que todos sabemos que existe, el sentimiento de muchos catalanes que no piensan o se sienten como españoles por poderosas y ya históricas razones. Muchos, muchos españoles, no quieren admitirlo y culpan al que se siente menospreciado y descalificado, y decide tomar su rumbo, cuando lo que deberían hacer es recapacitar y ver qué les conduce a esto.

domingo, 8 de octubre de 2017

El español: la lengua de la etnia dominante

El idioma propio, el "regional", para uso privado. El "común", el español, para lo público. ¿Entendemos los problemas que tiene España gobernada durante siglos por dirigentes tan tiránicos como intolerantes o discriminatorios de otras culturas?

Es costumbre humana el justificar de cara a los demás los hechos acaecidos. Por supuesto, si los sucesos pasados hubiesen sido diferentes, como perfectamente pudieron haberlo sido, nos encontraríamos a las mismas personas haciendo de abogados de cosas o situaciones completamente diferentes.
Importa siempre más defender el propio estatus que los instrumentos que se empleen para hacerlo. Relativicemos por ello culturas, tradiciones o lenguas, que aunque vitales, no son superiores unas a otras.
Les he hecho está introducción para adentrarnos en esas concepciones erróneas que prácticamente todo el mundo tiene sobre como percibe a otras etnias, con una visión miope y descaradamente sesgada
Así, para referirnos a idiomas que dominan en el presente, se suele hablar de ellos como: "estándares", "comunes", incluso "cultos", que están por encima de otros que tienen un carácter "más étnico" o "más nacionalista", cuando se refiere a lo político. Eso sí, si usted pide a alguien que le haga una demostración científica de tal "argumento", se va a quedar con las ganas.
Por ejemplo, al español se le trata de presentar como que se sitúa más allá de etnias o nacionalismos y que puede ser compartido por países diferentes, pero olvidando, que como todas las lenguas, no nace ni vive de o en un limbo, sino de una etnia o cultura determinada, que no abandonan, salvo cuando lo hacen y emerge otra lengua.
Como indica R. Penny, autor de la obra Variación y cambio en Español, todas las lenguas estándares tienen su origen en una variedad social/regional (debido a razones extralingüísticas) de entre una multitud de otras variedades en competencia. Así, puede decirse que cada lengua procede de un dialecto, más que al contrario. Y continúa diciendo, con razón, que no tiene sentido, por tanto, decir que las variedades orales empleadas en, pongamos por caso, Soria o La Mancha son 'dialectos del español', ya que esto implica una falsa relación histórica entre cada una de estas variedades y el español; otra variedad con procedencia en el dialecto de Burgos, transferido más tarde a Toledo y luego hecho el idioma de Castilla, de España y de buena parte de América Latina -aunque aquí su influencia fuese menor-.
Cómo prevalece una variedad sobre otras o sobre otras muy diferentes tiene poco que ver con sus determinades cualidades específicas, pues todas las poseen. Está relacionado con otros aspectos más mundanos.
El proceso de estandarización de una lengua lleva a la elección de aquellas variedades asociadas con los centros de poder más prestigiosos. 1
Es decir, quienes tienen mayor influencia política, económica y militar imponen su habla y escritura a los demás, por supuesto, su variedad étnica de lengua, no una superior o con cualidades mejores que otras.
Las variedades habladas por grupos política y económicamente poderosos son las únicas con probabilidades de ser seleccionadas como base de una lengua estándar. 1
Sin embargo, como certeramente comenta Juan Carlos Moreno Cabrera, los grupos dominantes disfrazarán su cultura y, claro, su lengua, tratando de presentarlos como no étnicos y asignando este calificativo a los demás, los sometidos, con el propósito de hacer creer una superioridad en la suya, de forma que se acepte ese dominio e imposición como natural, como una ley natural.
En la politica española ya conocen ustedes como si los catalanes o los vascos defienden su lengua o cultura en las instituciones y en las leyes que se elaboran desde ellas, la forma que tienen que hacerlo si quieren garantizar su pervivencia, serán acusados de utilizarlas políticamente y calificados despectivamente como "nacionalistas", aunque, por supuesto,  los otros, los acusadores, hagan lo mismo pero en mucho mayor grado.
Pero es que las actuaciones de los denominados grupos no nacionalistas también se fundamentan en la defensa y promoción de una lengua, una cultura étnica y un poder político de una nación concreta, y por tanto son igualmente nacionalistas. 1
Con un agravante para el que impone y transige poco, aquí el sentimiento del nacionalismo español.
Además, el nacionalismo disimulado de la nación dominante suele ser mucho más intransigente, antidemocrático y particularista que los nacionalismos dominados, dado que la etnia dominante dispone de los mecanismos  políticos, económicos, administrativos y miltares adecuados para aplastar por la fuerza cualquier intento de afirmación nacionalista de los grupos minoritarios o no dominantes. 1
Que un estado tenga gran poder e influencia no signigica que pierda su carácter étnico original, bien al contrario, impone y extiende la cultura y lengua de esta etnia a otras. Esta realidad es importante no perderla de vista para no caer en el error de minusvalorar injustamente a unas y sobrevalorar sin fundamento a otras, solo por presiones y miedos de diverso tipo sin ningúna base científica que no existe.
En la estrategia de control, el gobierno del grupo preponderante hará ver, con toda la enorme panoplia de medios a su alcance, que sus características particulares son de interés y cumplimiento para toda la comunidad, que se harán autodenominar como cívicos, cultos, modernos, universales y lo que haga falta para privilegiar lo suyo y marginar lo de los otros.
La etnicidad y el nacionalismo  [...] habitan la estructura de las sociedades cívicas en las que vivimos. Efectivamente,  tanto la estructura administrativa como la política del Estado y de su sociedad civil están etnizadas. Esto se lleva a cabo principalmente, como he argumentado a lo largo de todo el libro, a través del establecimiento artificial de una lengua y una cultura 'comunes'. Esta lengua y cultura supuestamente comunes de hecho representan y reflejan los hábitos  culturales y lingüísticos particulares de la etnia dominante o 'Staatsvolk'. Se trata de un particularismo mayoritario disfrazado de universalismo. 2
Y como correctamente anota Moreno Cabrera:
...el discurso nacionalista español intenta por todos los medios justificar la pretensión de que la lengua española está desligada de su etnia originaria, la castellana, y de que, por tanto, está libre de toda imposición o veleidad nacionalista y se sitúa en el ámbito de la universalidad panhispánica.
De ahí surgirá toda la propaganda para disfrazar y adornar el lenguaje y la cultura de una etnia, la que domina a las demás. Como ocurre con el castellano o español. Que se impondrá no por sus cualidades, que no son mejores ni peores que otras compañeras de tiempo histórico. Y lo hará por la fuerza legal y coercitiva que da el estar en poder sus hablantes, su etnia, que extiende a otros su cultura y habla.  Aunque se dirá, como se hace en España, que está por encima de etnicismos, por encima de cuestiones étnicas. 
Nada más alejado de la realidad.
Para finalizar dos aspectos que deben recordar y que nos los hace ver magistralmente de nuevo Juan Carlos Moreno Cabrera: 3
El dialecto que se elige como lengua nacional, aunque incorpore elementos de otras variedades lingüísticas, nunca pierde su carácter local original.
No solo es un error, sino que no es cierto, pensar que la lengua nacional ha perdido por completo su carácter local y que es de alguna ficticia naturaleza "superior", situada "más allá" de localismos y regionalismos, pues ella es una más local y regional que fue privilegiada. 
Y, por supuesto, la lengua "común" no es neutral desde el punto de vista étnico, ya que representa a la etnia en el poder, y que las otras lenguas que pertenecen a otros grupos no son "más étnicas", "menos cultas" o el desclificativo que se les aplique con el fin de priorizar a la primera y discriminar a las otras, que en segundo plano serán forzadas a mantenerse mientras predomine la cultura del grupo que somete a las demás. 
De aquí ya podrán entender al nacionalismo español y a los nacionalismos que emergen para no quedar a merced de los caprichos, desprecios y disposiciones del primero. La cultura catalana, como la vasca, que son las que más luchan por su pervivencia en el Estado español, son consecuencia de esta lucha entre etnias, que en todo el mundo se dan y darán, y causa, junto a otras, de los inevitables conflictos.
Pero que nadie se engañe, lo peor que le puede pasar a la humanidad es la uniformidad, uno de los mayores peligros biológicos, porque ante los cambios hay poca capacidad de respuesta. Bienvenida la diversidad linguística, que solo molesta a mentes demasiado estrechas.

Referencias-Notas:
1. Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico español. Capítulo 13 de la obra recopilatoria El nacionalismo español. Catarata. 2007.
2. Cita de S. May, Language and Minority Rights. Ethnicity. Nationalism and the Politics of Language, 2001,  en el texto de J. C. Moreno Cabrera.
3. Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico español. Península. 2014.



domingo, 1 de octubre de 2017

Carta a un amigo de España sobre la represión en Catalunya

video
¿Cómo se puede tratar a las personas así?

Querido Juan.

Sabes lo que nos apreciamos y respetamos, aunque en muchos aspectos tengamos puntos de vista bastante diferentes. No obstante, hay situaciones y momentos en que uno debe pararse a pensar y ver que es lo que realmente está ocuuriendo.
Como eres avezado para saber captar las intenciones y pensamientos de las personas, sé que esperas que te hable de lo que ocurre en Cataluña; tema sobre el que ya hemos debatido y discrepado. Sin embargo, más allá de estas normales y bienvenidas diferencias, lo que ha sucedido hoy a consecuencia del referéndum está más allí de lo razonable y admisible. La violencia gratuita, cruel, loca, despiadada ejercida por las fuerzas de seguridad mandadas por Madrid contra votantes o manifestantes pacíficos, y el trato degradante dado a ellos y ellas: golpeándolos, pisándolos, disparándoles, tirándolos como a la basura, refleja que se ha alcanzado un punto límite al que no solo nunca se debió llegar, sino siquiera pensar en hacerlo.

video
Violencia de hoy, tan aberrante y vergonzosa

Podrás decirme que ni tú esperabas semejante respuesta brutal, disparatada y poco inteligente del Gobierno central, y efectivamente es toda ella así. Pero los más ultranacionalistas entre los españoles, que abundan como setas en otoño, pensarán que los catalanes ya tienen la represión que querían, y aquí se lo tendrían que preguntar a las personas de toda edad que solo fueron a votar y se encontaron con desalmados brutalizándolos; además, algunos creerán (y también dirán) que la merecían. Violencia que por cierto esta panda de impresentables sabe que no va a recibir de esos cuerpos policiales o militares. 
Que la actuación del Estado español ha sido torpe puede ser y es verdad, pero sobre todo revela la naturaleza de sus dirigentes, de sus instituciones, de su concepción del estado, de su profunda relación y continuación de la ideología y acción del periodo dictatorial, del periodo franquista y su visión colonial. Y en el ámbito político español, tanto de derecha como de izquierda, sabes que no encontrarás mucha tolerancia y mano izquierda cuando se trata del dogma de fe de la unidad indisoluble de la patria. Es el enraizado y ciego nacionalismo español del que a menudo hemos hablado.
La imagen que está dando España de cara al exterior es penosa, aunque sus habitantes, ciegos y cegados por los medios de manipulación internos, no la vean. Esto se paga caro, muy caro. La violenta y execrable actuación policial circula por el mundo y traslada un claro mensaje, no en favor de España o de su democracia. Y no es que los de fuera no nos quieran, nos tengan envidia y todas esas archiconocidas excusas que sacamos cuando no queremos analizar nuestros defectos; las imágenes aquí no mienten, están retratando algo que conocemos. Las consecuencias de tal despropósito estatal vendrán poco a poco, igual más rápido de lo que pensamos. El daño hecho a los catalanes es irreparable y tendrán, tienen ya, muchos que les apoyan y apoyamos. No podía ser de otra manera. No vivimos en los tiempos del auge del fascismo en Italia y del nazismo en Alemania que permitió una represión sin parangón en la península. Soplan vientos contrarios y los meteorólogos de la política nacional parecen no haberlos detectado.
Se podía y podía haber sido diferente, con una disposición al diálogo desde hace muchos años, con un mayor respeto hacia las nacionalidades históricas y sus particulatidades, no tomándose a broma las decisiones tomadas en sus parlamentos y respetándolas. No se hubiese llegado a estos extremos. Si Cataluña a pesar de un proceso de diálogo decidiese seguir adelante con su referéndum, se debía haber permitido, argumentando las buenas razones por las que no se comparte esta visión y reflejando datos, hechos y consecuencias reales que se derivarían de tal decisión. Seguramente ahí se hubiese quedado la cosa, ya que las personas si ven buena disposición y criterio en quien les gobierna, no tienden a romper con él ni son proclives a cambios bruscos.
Seguramente, muy seguramente eso hubiera sucedido. El problema es que España no actúa así y tiene los problemas que tiene, los que ella misma engendra, mi querido amigo.


PS.
A leer: España debe enfrentarse consigo misma.

Brutalidad y abuso de la policía sobre una mujer.



video


Asaltando los lugares de votación con locura y fiereza:



video